La madre, María Teresa S.B., recibió el pasado día 21 una llamada de la directora del centro 'Nueva Andalucía' en la que le alertaba de que el niño había sido objeto de «tocamientos y abusos» que, posteriormente, fueron confirmados por facultativos del Hospital de Poniente en El Ejido, tras una primera exploración efectuada por el pediatra de un centro de salud. Como detalla el parte médico, la víctima presentaba numerosas contusiones en la espalda, además de desgarro anal, por lo que al día siguiente la madre presentó una denuncia ante la Guardia Civil. Fuentes de la Comandancia confirmaron el envío al juzgado de un escrito de acusación contra un menor de 13 años por los presuntos delitos de amenazas, coacciones, agresión sexual y lesiones.
María Teresa S.B. sostiene, sin embargo, que a su hijo lo abordaron cuatro compañeros de colegio, entre ellos uno de 15 años y, por tanto, con responsabilidad penal, que, además de grabar con el móvil la vejación, le obligó a realizar hasta tres felaciones. Otros dos de los implicados le sujetaban para evitar el forcejeo y un cuarto «se limitaba a mirar lo que hacían». Fue este último, impulsado por los remordimientos -según mantienen tanto la denunciante como el equipo directivo del centro escolar-, quien reveló a la tutora del pequeño los hechos, pese a que en los días anteriores la víctima ya había mostrado «signos de que algo grave le pasaba porque no comía, no dormía y siempre estaba esquivo y ojeroso», detalló. Finalmente, tras varios intentos de que hablara, el niño confesó la agresión sufrida a un agente de grupo de Especialistas Mujer-Menor, de la Guardia Civil.
El escolar fue abordado por los presuntos agresores cuando regresaba como todos los días de recibir clases particulares. Éstos habían escondido la bicicleta que usaba para hacer el trayecto desde casa en una cabaña ubicada en un descampado cercano al colegio, a la que le instaron a ir si quería recuperarla.Una vez en el interior, según detalló la madre, «le sentaron en un sofá, le obligaron a practicar las felaciones y, después, le amarraron y, tras darle varios palos porque se resistía, uno le penetró analmente mientras le amenazaban con repetir si no robaba dinero para ellos».
El menor, en tratamiento psiquiátrico, y un hermano pequeño no asisten a clase desde que se denunciaron los hechos. «Está todo el día medicado -asegura la madre-, tapado con una manta, mientras que su agresor sólo ha sido expulsado una semana». Ayer mismo, poco después de conocerse la noticia, la dirección del centro anunció que trasladará al presunto atacante a otro colegio. La Asociación Pro Derechos del Niño y de la Niña, Prodeni, pidió a la Junta de Andalucía que investigue «en profundidad» el caso y criticó la «desidia» y la «hipocresía» que demuestran a veces las instituciones.








