
Ocurrió en Lezama, en el habitual partidillo que se disputa antes del término de la sesión. El eibarrés, en la banda derecha del conjunto titular, se enfrentaba a Koikili. Como casi siempre, el chaval, de 20 años, trató de quitarse de encima al defensa rival con una batería de filigranas. Sin suerte, ya que acabó en el suelo y sin la pelota. De inmediato llegó el reproche del entrenador: «¿¿¿Susa!!! Eso no es casualidad. Le pasa una, dos, tres y hasta cuatro veces».
Caparrós explicó entonces al atacante que no debe abusar del regate. Sobre todo, le advirtió de que tiene que evitar la sucesión de filigranas, dado su físico (1.79 metros y 68 kilogramos), para huir del encontronazo con el rival. Ya lo dijo Caparrós en una entrevista con este periódico: «Susaeta debe aprender a manejar su cuerpo -de hecho, los médicos le han sometido a una dieta hipercalórica para que gane dos kilogramos de masa muscular antes del próximo curso-. No debe cometer el error de ir al choque, como muchas veces hace. Debe potenciar una cosa que hace bien, ganar la posición al rival, y, una vez logrado, protegerse. A medida que sepa explotar mejor su cuerpo, crecerá porque es un chico que tiene unas condiciones enormes».
«Estoy cómodo»
A Susaeta le tocó después comparecer ante los medios de comunicación. Como siempre, derrochó timidez, con frases cortas y pocas ganas de explayarse. «Que se hable de Europa no nos tiene que perjudicar. Debemos pensar en salvarnos, en sacar los máximos puntos cuanto antes. Después ya hablaremos de otras cosas», arrancó el eibarrés, con ganas de rebajar la euforia e ilusión que rodea al equipo rojiblanco con sus tres victorias consecutivas -frente a Valladolid, Betis y Getafe-.
Luego, admitió que vive su «mejor momento» como futbolista. «Sí, me siento cómodo -aseguró-. La verdad es que ahora estamos todos bien. No sólo yo. Creo que todos estamos en el mejor momento». Por eso, agregó, el único pensamiento de la plantilla es «sacar los tres puntos» en la visita de mañana a Huelva.









