
AL DETALLE
Con el tiempo estas medidas han perdido eficacia. Por eso el Ayuntamiento, en colaboración con el departamento de Aguas del Gobierno vasco, ha redactado en los últimos 15 meses un plan pionero de encauzamiento del río que contempla avenidas a 500 años y que ya está en fase de aprobación. «Gracias a él se va a desbloquear la revisión del Plan General de Ordenamiento Urbana, que prevé 1.800 nuevas viviendas en los próximos ocho años», celebra el edil.
Pero si su redacción ha sido larga y costosa, no menos difícil será su ejecución. «Es un proyecto que llevará muchos años y que empezará en los puntos de mayor necesidad», advierte Kapetillo. Así, las primeras actuaciones se concentrarán en el puente de Ibarra, junto a la zona industrial. «En la actualidad cuenta con tres ojos pero pasará a tener uno. Sólo con esto se rebajará la lámina de agua en fuertes avenidas entre 85 y 90 centímetros», precisó.
Nuevo canal
El de Ibarra no será el único paso afectado. Los otros dos puentes del municipio, así como los dos de Feve existentes en Aranguren, deberán alargar su recorrido en previsión de los márgenes del Cadagua contemplados en el estudio. «En algunos puntos ambas orillas llegarán a estar separadas por 90 metros», explicó el alcalde.
La medida más espectacular será, no obstante, la construcción de un aliviadero a su paso por el polideportivo. En la actualidad, el Cadagua describe una amplia curva en la zona por lo que los expertos creen que toda ella podría quedar anegada durante las crecidas. «Para solucionarlo se derribará el velódromo y se creará un canal que permita al río seguir en línea recta», aclaró Kapetillo.
Con esta actuación el equipamiento quedará rodeado por el agua. Para salvar este nuevo cauce el Ayuntamiento construirá un puente que una la rotonda de Eroski con el polideportivo. «Allí se creará una espectacular avenida que desembocará en la de Lanzagorta, con dos carriles, aceras y aparcamientos», anunció el edil.










