
Veinte días después de que estallaran los disturbios en el Tíbet, la Policía china sigue instalada en las calles de Lhasa. /REUTERS
Condena de la Unión Europea
La Unión Europea ha aprobado hoy, por unanimidad, una declaración en la que pide el "fin de la violencia" en el Tíbet, pero ha descartado presionar a las autoridades chinas con un boicot político a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
En el texto consensuado hoy por unanimidad, la UE "reitera su profunda preocupación sobre los acontecimientos"; "condena todo tipo de violencia" y "ofrece sus respetos a las víctimas".
Pide asimismo que los detenidos sean tratados conforme a las leyes internacionales y que se respete la libertad de información sobre el conflicto.
Los Veintisiete se alinean con los llamamientos del líder espiritual y político de los tibetanos, el Dalai Lama, a favor de la no violencia y de "la autonomía y no independencia" del Tíbet.
Apoyan su defensa de un diálogo constructivo dirigido a cuestiones fundamentales como la preservación de la lengua, cultura, religión y tradiciones tibetanas.
La declaración asegura también que la UE "continuará prestando toda su atención a la situación de los derechos humanos en China".
En el marco de su campaña de propaganda, China ha anunciado que pagará una compensación a las familias de los civiles que murieron durante las revueltas en la capital tibetana, Lhasa. Además, cualquiera que resultase herido en el caos tras días de manifestaciones lideradas por los monjes budistas recibirá tratamiento médico gratuito.
Según las cifras del Gobierno, al menos 18 civiles murieron durante los disturbios del 14 de marzo. Sus familias recibirán 200.000 yuanes (18.097 euros), ha anunciado la agencia oficial Xinhua. "Las medidas se tomarán para ayudar a la gente a que reparen las casas y tiendas dañadas durante las revueltas o para construir unas nuevas". Además, según la información oficial, el Gobierno proporcionará préstamos sin intereses para ayudar a restablecer los negocios.
El Gobierno chino hace así un nuevo gesto con el que intenta evitar que la situación en el Tibet origine el boicot a los Juegos Olímpicos de Pekín. Junto con este anuncio ha multiplicado sus llamadas telefónicas a líderes extranjeros e invitaciones este fin de semana a diplomáticos a los lugares "sellados" al exterior.
Alemania no estará en la ceremonia de los Juegos
Coincidiendo con la visita, las fuerzas de seguridad chinas han bloqueado partes de Lhasa para evitar que se reproduzcan los incidentes de las semanas pasadas, según las autoridades de Beijing. Mientras, desde el exilio, los tibetanos han asegurado que están investigando los informes sobre nuevas protestas.
Este esfuerzo del líderazgo comunista chino se produce cuando varios líderes europeos han anunciado que no estarán el próximo 8 de agosto en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Pekín. El último en sumarse ha sido el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, que ha confirmado que ni él ni la canciller, Angela Merkel, o el ministro de Deporte, Wolfgang Schauble, acudirán a la apertura de las Olimpiadas.