
Las quejas municipales por el desmadre reinante en el polígono de Araia vienen de lejos. Y es que la masificación de vehículos pesados ponía en riesgo la seguridad vial de manera constante y, además, los fines de semana la zona se convertía en escenario de reyertas y agresiones protagonizadas por camioneros de diferentes nacionalidades. Esas protestas de los ayuntamientos alcanzaron especial notoriedad este mes, cuando, como adelantó EL CORREO, fue detenido en Salamanca un chófer acusado de violar e intentar matar a una prostituta en el área fabril. El brutal suceso activó todas las alarmas y activó las peticiones municipales de incrementar el control.
Desde hace un par de semanas, la presencia policial en el polígono -antes «casi inexistente», según denunciaban fuentes de protección civil- ha pasado a ser constante. «Han intensificado la vigilancia y ahora en cualquier momento ves patrullas», se felicita Diego Gastañares. «El problema va bajando y ahora es cuestión de insistencia, de constancia. Debemos seguir así».
En las aceras
Esa es la voluntad que, según el primer edil, se puso de relieve en la reunión de ayer. De una parte, Interior se ha comprometido a mantener la presencia policial para evitar nuevas agresiones. Además de ser un potente elemento disuasorio para prevenir desórdenes, los agentes también se encargan de evitar el estacionamiento de vehículos pesados en aceras y otros lugares de la vía pública que, hasta hace poco, dificultaban el tránsito por la zona. Un problema especialmente grave si se tiene en cuenta que es lugar de paso para acceder al centro urbano de Araia.
Por su parte, el Departamento de Obras Públicas de la Diputación estudia la posibilidad de reformar la rotonda de acceso al polígono, una infraestructura que fuentes forales han reconocido como «insuficiente para la afluencia de camiones que hay ahora». Por su parte, el Departamento de Innovación y Promoción Económica ha destinado un millón de euros para la mejora de viales, lo que también redundará en un incremento de la seguridad vial.
Los dos ayuntamientos involucrados también asumen compromisos. Vigilarán con celo la actividad de las empresas del polígono, en especial los horarios de apertura y cierre, y, sobre todo, en establecimientos hosteleros y en un área de servicio. Según el alcalde de Asparrena, los competitivos precios que ofrece este negocio en la venta de combustible atraen a un buen número de camioneros.





