
LOS DATOS
Para ello, desalojaron a los pasajeros que viajaban en el tren y, una vez evacuado, varios técnicos de Metro Bilbao intentaron retirar el tren de la circulación. Y es que, miles de vizcaínos asomaban ya por todas las bocas de metro rumbo a sus puestos de trabajo y la mayor preocupación era que la avería atascara toda la red del suburbano.
Los peores pronósticos se cumplieron en plena maniobra de retirada del tren. Lo cierto es que cada convoy del metro dispone de dos alimentadores de energía como medida de precaución para evitar incidentes como el de ayer, pero cuando los técnicos intentaban apartar de la vía la unidad averiada, también falló su segundo sistema eléctrico y el tren se quedó parado a la altura de San Mamés sin ningún tipo de suministro energético. Esta vez, era imposible retirar la unidad y esto provocó un efecto dominó que paralizó gran parte de la red del suburbano. Según Metro Bilbao, «nunca en los dos millones de trenes que han circulado en Metro Bilbao durante nuestros 12 años de existencia se había producido una avería de esta magnitud». Ni en peor momento.
Andenes atestados
Al personal técnico no le quedó otra opción que intentar reparar uno de los dos alimentadores para poder retirar el tren. Lo consiguieron tres cuartos de hora después y trasladaron la unidad a la estación de San Ignacio a la espera de ser transportada a cocheras para su total revisión. Eran las 8.25 y, para entonces, 25 servicios se habían visto afectados por el incidente, acumulaban retrasos de al menos media hora y los andenes estaban atestados de pasajeros. El nerviosismo era general ya que en mucha paradas no vieron pasar un tren durante más de media hora.
La queja más extendida era la escasa información que ofrecía el personal de las estaciones. Por megafonía se advertía de que los convoyes acumulaban retrasos, «pero no estaría de más que nos hubieran dicho qué ocurría y un tiempo de espera aproximado porque igual hubiéramos llegado antes cogiendo otro medio de transporte», se quejaba una usuaria en Indautxu. Otro pasajero salía desesperado después de un viaje de «hora y tres cuartos desde el Casco Viejo». Los momentos más caóticos se vivieron en las estaciones en las que los trenes tuvieron que cambiar de vía para circular, por ejemplo, Deusto. «Nadie ha avisado del cambio, así que la gente ha empezado a correr, a empujar... Un desastre», señalaban algunos usuarios.









