
LAS FRASES EL DESFILE
Lean y juzguen porque tras la firma 'Sué' -una de las que esta tarde se estrenan sobre la pasarela del Artium- se esconde uno de los nombres que rubrica esa ropa que venden emporios como Inditex, Mango o H&M. Se llama Iskender Uprak (36 años), es natural de Turquía y vive... Sí, en Vitoria. La otra mitad de 'Sué' la forma José Antonio Valdés, 34 años, ingeniero textil, asturiano y afincado desde hace un lustro en la capital alavesa.
Jóvenes y triunfadores, se conocieron hace unos años en Turquía. Tras su estancia en Estambul se asentaron en Vitoria -es un decir porque cada dos meses vuelan a Asia en busca de tejidos- y hace apenas unos meses se embarcaron en su enésima aventura: la apertura de una tienda en la calle Olaguíbel de moda «exclusiva y sofisticada, pero de precios asequibles». ¿Pero esto de la moda no era complicado?, se les pregunta. «Cuando no lo conoces. Una vez que estás dentro, es más sencillo. Cuando se piensa en diseño, se piensa en las pasarelas, en los grandes, pero la moda es más», destaca Valdés.
Nuria Conesa lo sabe bien. A sus 41 años, esta diseñadora textil -nacida en Alicante, criada en Huelva y afincada en Vitoria desde hace 14 años- lleva dos décadas dedicada a «trabajar los tejidos». En la actualidad manipula el fieltro y la seda en el telar que posee en la localidad alavesa de Domaikia.
Piezas «exclusivas»
A partir de ahí, confecciona sus diseños, unas piezas «exclusivas y artesanales» que en diciembre le valieron el Premio Nacional de Artesanía en la modalidad al mejor producto. También el Blas Arratíbel. «Lo mío es complicarme la vida, pero merece la pena», resume. Tanto que, hace un año y medio, Nuria decidió crear también su propia firma. Se llama 'Nuna' y, aunque de momento sólo puede encontrarse en su taller, la ya veterana creadora no descarta sacarla este año al mercado.
Ambicioso se plantea también el futuro de Isabel Arróyabe. Administrativo de profesión, para ella la moda tiene, todavía, más sabor a devoción que a obligación. «De momento -resume-, mi trabajo en un estudio de arquitectura me da para vivir y el diseño me da la vida». En apenas un año ha logrado sacar también adelante su propia firma -'Agurital'- y 'colocarla' en tiendas de Vitoria y Barcelona. Una pista. El punto, los guantes pintados a mano y las boinas personalizadas son su punto fuerte.
El de Sidonie Ngoko es el color. Con él busca traer a Vitoria un poco de ese sol de su camerún natal, desde donde llegó hace cuatro años en busca del sueño europeo. La falta de papeles le impidió durante dos años encontrar trabajo en lo suyo pero, una vez regularizada su situación, Sidonie no pierde la esperanza de volver a ganarse la vida como costurera. Y, de momento, va por el buen camino.





