Sólo Caparrós y Llorente se han atrevido a mentar objetivos más ambiciosos, saltarse la frontera de la prudencia. La UEFA, todavía palabra tabú, está difícil, pero no imposible. El equipo ya ha desplegado los retrovisores para revisar el pasado. Lo que devuelve la imagen es una aventura para los hombres. Durante la última década, la clasificación directa precisaba de unos 59 puntos de media, mientras que el salvoconducto de la Intertoto se cotizaba a unos 57.
Poco margen de error
La empresa se presenta complicada, pero hay que estar con la caña preparada y seguir con la buena racha. Las matemáticas otorgan las posibilidades y los jugadores se encargan de que cuadre la ecuación. El panorama es el siguiente: quedan ocho jornadas, 24 puntos en juego, y para llamar a las puertas de Europa el Athletic debería sumar cinco victorias y arañar algún empate. El margen de error es mínimo y los rivales no son precisamente unas cenicientas -Espanyol, Valencia, Real Madrid y Sevilla, entre otros-.
Claro que los números bailan. Las temporadas se parecen, colocan a cada uno en su sitio, pero la clasificación europea no siempre se paga igual. A veces es más 'barata' y otras se encarece. En la temporada 2003-2004, bastó con 55 puntos para meterse de forma directa en la UEFA, mientras que en la anterior el acceso se estiró hasta los 56.
En cuanto a las clasificaciones más caras de la última década, cabe destacar la campaña 2005-2006, cuando el sexto de la Liga precisó de 64 puntos para amarrar la entrada a la UEFA -la plaza fue para el Celta-. Asimismo, en la temporada 1998-1999 fueron necesarios 63 para sellar el pasaporte y viajar al extranjero. Tal y como están las cosas ahora, el Athletic debería protagonizar un endiablado esprint final para situarse en una horquilla entre los 57 y los 60 puntos y meterse a Europa de forma directa o vía Intertoto.








