
ROMA 0 - MANCHESTER 2
El Manchester empezó, por sorpresa, sin Giggs, sustituido por el coreano Park, y con Rooney relegado a la banda. Los mejores durante buena parte del encuentro fueron Scholes y Ferdinand en la defensa. Ronaldo hacía sus carreritas muy agitado, presa de su efervescencia hormonal, pero parecía bajo control. Sin embargo cuando apareció, apareció. Un pase magistral de Rooney abrió el balón a Scholes que colgó el balón a cámara lenta sobre el área. Ronaldo entró como una locomotora y cabeceó a la red.
En la segunda parte, la Roma salió en tromba y puso en apuros al Manchester durante diez minutos. Pero falló tres buenas ocasiones, Van der Saar paró otra y las demás veces se equivocaba. Se notaba que nadie se tomaba la responsabilidad del regate y de lanzar al equipo. No había líder y evidenció la falta de un 'crack', de alguien que pueda resolver un día complicado. Cuando la Roma deja de funcionar como equipo, se queda sin argumentos ofensivos.
Entretanto, Ferguson pasó a un esquema de 4-4-2 y colocó a Rooney con Ronaldo. En el primer contragolpe inglés se encontró con un balón entre los pies, por una cantada de Doni, y marcó sin esfuerzo. La Roma asumió que esta vez tampoco iba a producirse el milagro y se abandonó al desencanto. El Manchester llegó con más facilidad y pudo sentenciar la eliminatoria. Pero jugó a medio gas y se reserva para dar la puntilla en Old Trafford. Salvo milagro, el único equipo italiano que queda vivo en Europa se prepara para sucumbir ante la nueva era arrolladora del fútbol inglés. Y fue el equipo que eliminó al Real Madrid.





