
El acto de celebración, dirigido en esta ocasión a simpatizantes y afiliados, tuvo lugar en el Palacio Euskalduna y, en contra de lo previsto, no contó con la presencia del secretario general confederal, José María Fidalgo, quien no pudo volar desde Madrid. La proyección de un documental elaborado para la ocasión sobre el origen de las comisiones obreras durante el franquismo y la participación en el acto de jóvenes cuadros del sindicato completaron una jornada en la que Onaindi señaló que el sindicato necesitaba un acto así para «elevar su autoestima». La central se constituyó formalmente el 1 de abril de 1978, en un congreso celebrado en Leioa.
Su máximo responsable dedicó buena parte de su intervención a resaltar la contribución de CC OO a la sociedad vasca, sin olvidarse de las críticas al mayoritario sindicato ELA -citado muy pocas veces por su nombre-, al que acusó de mantener una «estrategia excluyente» porque «así entienden el país».
Reivindicó el respeto de Comisiones a la «pluralidad» -«hay gente de todas las procedencias»-, en consonancia con una sociedad «que está diciendo 'no' a los frentes». Se trata de convivir», aseguró, «esa es la posición mayoritaria de la sociedad». Y en referencia al mundo nacionalista, advirtió de que algunos «iconos» que no han partido de esa pluralidad «empiezan a tambalearse, parece que entran crisis».
Por contra, continuó, CC OO tiene margen para crecer, porque el «voto político en Euskadi no se corresponde con el espectro sindical». «Nos merecemos ser la primera fuerza», sintetizó.
Onaindi defendió la actuación de su organización en el pasado, en contra de las críticas que sistemáticamente ha recibido desde las centrales nacionalistas, cuando aseveró que «no se puede buscar la frustración de los trabajadores, sino salidas dignas». Y para ello, recordó, hay que negociar también en Madrid. Así mismo, fue especialmente crítico con la falta de unidad sindical, que en su opinión ha destruido en Euskadi «el mito de la pelea» «Hay apatía sindical por la actuación» de ELA, denunció, que en su opinión practica una estrategia para «ser hegemónico».
También acusó a la central nacionalista de haber colocado a los trabajadores vascos en «situaciones traumáticas» por su política en la negociación de los convenios, una batalla que Comisiones Obreras considera «ganada» tras las últimas firmas de acuerdos laborales, aunque como residuo ha quedado, subrayó, la caída de «la capacidad de movilización de los trabajadores» merced a una estrategia «diseñada por la patronal».







