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A diferencia de otros informes, el instituto gobernado por Miguel Ángel Fernández Ordóñez insistió esta vez sobremanera en las dudas que rodean ahora cualquier estimación. Así, afirmó que «resulta muy difícil predecir el alcance futuro de determinados fenómenos que están afectando significativamente a la economía mundial», de manera que no puede descartarse que la debilidad de algunos países (en especial, Estados Unidos) «sea mayor que la esperada» o que «la perdida de dinamismo contagie de forma más intensa a otras áreas».
A su vez, las implicaciones del fenómeno de las turbulencias financieras «pueden ser también más acusadas de lo proyectado» -el ex director gerente del FMI, Rodrigo Rato, advirtió que podemos estar ante la crisis más importante desde 1930-, de manera que aumentarían las dificultades para que las entidades de crédito se financien a precios «razonables» en los mercados internacionales. Ello provocaría un 'efecto dominó' en hogares y empresas en España para sufragar sus gastos, al soportar tipos de interés altos y condiciones de acceso a los préstamos más severas, lo que en última instancia «podría hacer más pronunciado el ajuste ya iniciado en el sector inmobiliario».
Tensiones
La incertidumbre también rodea a la inflación, en este caso con más riesgos alcistas, sobre todo en 2009. Los técnicos del Banco de España piensan en estos momentos que los precios subirán este año un promedio del 3,6% (frente al 2,8% de 2007), si bien en el último trimestre su tasa bajaría del 3% y en 2009 se reduciría hasta el 2,3%. El problema es que esos cálculos se han hecho «en ausencia de nuevas tensiones» en los mercados del crudo y de los cereales, y en el instituto emisor reconocen más plausible una nueva desviación al alza que a la baja. Asimismo, advirtieron que las cláusulas de revisión salarial trasladarán esos fuertes incrementos a los sueldos, que los dejarían el próximo año en «tasas poco coherentes con la menor expansión de la actividad».
Con este panorama, y sin olvidar que las desviaciones negativas en sus previsiones se ven «más probables que las contrarias», el Banco de España se alinea con los últimos pronósticos de los expertos, en este caso de las 14 principales instituciones y servicios de estudios españoles consultados hace apenas una semana por la Fundación de las Cajas de Ahorro. Así, con todas las precauciones posibles, estima ahora que la economía crecería un 2,4% este ejercicio, siete décimas por debajo de lo que apunta el Gobierno -que, según insistió ayer el vicepresidente Solbes, no revisará sus cálculos hasta el verano-, y apenas un 2,1% el que viene
Menos empuje
El principal causante de esta «ralentización» de la actividad «algo más pronunciada» (lejos queda el 3,5% con que crecía el PIB el cuarto trimestre de 2007) será el «menor empuje» de la demanda nacional. En especial la inversión, que sólo subiría un 1,5% este año y un 0,4% el próximo, y el consumo privado, que lo haría un 2,3% -las ventas de coches, por ejemplo, han caído un 15% en el primer trimestre- y un 1,9%, respectivamente, debido al incremento menor de la renta bruta disponible y de la riqueza de las familias. Esto último reducirá aún más la demanda de vivienda, lo que unido a un descenso de la inversión en construcción (del 0,2% en 2008 y del 1,2% en 2009) hará que el precio de los inmuebles baje los dos próximos ejercicios, pero también que el modelo de crecimiento cambie, una de las pocas notas positivas que aprecia el instituto.
Ese ajuste del sector inmobiliario agravará el «menor dinamismo» que ya se esperaba en la creación de empleo, de manera que el Banco de España calcula que la tasa de paro repuntaría desde el 8,6% actual al 9% en 2008 y al 9,8% en 2009. Este descenso de la actividad mermará, a su vez, los ingresos impositivos, lo que unido al incremento de las prestaciones por desempleo hará que el superávit de las administraciones públicas, lejos de sus últimos récord históricos, se reduzca al 1,2% este año. La productividad, no obstante, no bajaría, mientras que la contribución negativa del déficit exterior se atenuaría por el descenso de las importaciones.
Horas antes de que el Banco de España publicitara sus previsiones, la oficina estadística de la UE difundió que España encabeza la subida interanual de desempleo en la Unión, con datos de febrero. Sólo le superó Eslovaquia. En el extremo opuesto está Holanda.







