
Cabe recordar que Maristas fue uno de los 21 colegios riojanos que iniciaron este curso el procedimiento de cambio de jornada. La consulta a los padres se celebró el pasado 25 de febrero y la implantación de la jornada continua no prosperó por diez votos. El respaldo al cambio se situó en el 59,1 por ciento del censo escolar, mientras que la norma actual exige un mínimo del sesenta por ciento.
Las impugnaciones
La polémica no tardó en surgir. La Consejería de Educación recibía dos días más tarde la primera solicitud de impugnación: un padre denunciaba irregularidades en el escrutinio de los votos por correo. En apenas cuatro jornadas, se recibieron otros 69 escritos en los que muchos padres solicitaban la anulación del proceso.
Educación se pronunció ayer. El director general de Ordenación e Innovación Educativa, Rafael Federío, informó de que, «desde un punto de vista legal, el proceso no es susceptible de recurso ante la administración». La razón, dijo, estriba en que «se trata de un centro privado y, por tanto, no hay dependencia orgánica» entre el colegio y la propia Consejería.
Siempre de acuerdo a la postura de la Secretaría General Técnica del departamento, afirmó que «el Consejo Escolar es el único órgano competente para decidir sobre las presuntas irregularidades». Pese a ello, Federío explicó que la Inspección, amparada en la función de supervisión educativa de la Consejería, ha investigado el proceso. Su informe, explicó, precisa que «no existe ningún motivo para declarar la nulidad».
No obstante, aclara que, «aunque no hay irregularidades, sí hubo un fallo» en el recuento de los votos por correo. Federío recordó que la norma precisa que estos sufragios deben ser remitidos con una antelación no superior a los cinco días previos a la consulta. La mesa electoral, informada por la propia Consejería, aplicó esta regla sin tener en cuenta que el criterio refiere jornadas hábiles y no naturales. He aquí el error.
Las cuentas
En esta línea, precisó que se solicitará al Consejo Escolar que contabilice los sufragios remitidos según el criterio correcto. Si bien, éstos, en ningún caso, son suficientes para cambiar el resultado. En concreto, fueron once los votos anulados, de los cuales dos presentaban defectos relativos a la identificación. Por tanto, quedan nueve en entredicho y, según Federío, no todos están dentro de plazo. Teniendo en cuenta que la jornada continua no prosperó por diez votos, es matemáticamente imposible un vuelco electoral.
La Inspección desecha de forma argumentada el resto de las supuestas irregularidades denunciadas por los padres, que hacen referencia al horario de votación, la publicidad de la consulta o la actitud de la directiva del centro. En este sentido, Federío apuntó que su departamento dará cumplida respuesta a todos los escritos en los próximos días.
Aclarados estos puntos, la situación se resume en que el Consejo Escolar de Maristas tendrá que pronunciarse: según la Consejería, es el órgano competente. Federío apuntó que incluso podría decidir la revocación de la consulta, aunque no es probable ya que el informe de la Inspección avala la corrección del proceso.





