
Los hermanos Arambarri presentaron ayer este reconocimiento a Libalis, obtenido en el citado concurso holandés de maridaje entre vino y langosta, popular en aquel país como previa a la temporada de este crustáceo, que se extiende hasta mediados de julio. El caldo galardonado de entre 70 participantes, según explicó el director técnico de Castillo de Maetierra, Raúl Acha, se define como «seco y muy afrutado, al estilo de los vinos centroeuropeos, y con un proceso de fermentación que se detiene poco antes de lo normal». El premio recibido «tiene un peso muy grande y es muy especial porque no es costumbre reconocer a los blancos riojanos», indicó Ricardo Arambarri.
Consecuencia directa de este galardón es que el vino ha sido incluido en la carta de temporada de varios importantes restaurantes de la costa holandesa y su entorno, en ciudades como Rotterdam o Armsterdam, y su demanda se ha disparado en aquel país, lo que en cierto modo supone un problema para la bodega, que hasta ahora apenas produce 100.000 botellas anuales. De ahí que los promotores de este caldo recuerden que «el blanco ocupa el 50% del mercado mundial y es inteligente ver este dato y apostar por ese mercado».





