
La muestra, que se mantendrá hasta el próximo 14 de septiembre, está compuesta por un total de 280 piezas de barro y yeso de unos diez centímetros de altura, que el autor, miembro de la Hermandad Santiago Apóstol desde hace casi medio siglo, ha ido recopilando durante los últimos cuatro años. «Con sólo once empecé con mi primera miniprocesión doméstica y hasta ahora», explicó ayer Sáenz de Santamaría. El 95% de las estatuillas han sido cuidadosamente pintadas a mano por el artista bilbaíno, ya sea con resina o material acrílico. «Aunque algunas figuras venían ya con color, yo siempre quería buscar un tono concreto, así que acababa dándoles un baño de blanco y las creaba a mi gusto», revela. En esta ardua tarea no le faltó la ayuda de su mujer, autora de los pasos procesionales y los faldones de las miniaturas, algunos de ellos cosidos con hilo de oro.
«La colección muestra una Semana Santa con todos los pasos de la Pasión», describe Sáenz de Santamaría. Cabe señalar que esta procesión imaginaria la forman 21 cofradías con otros tantos pasos. El artista ha querido hacer un guiño a su ciudad natal y ha inmortalizado a las hermandades de la capital vizcaína.
Multicultural
Para conformar una exposición de este calibre, el autor viajó por diferentes ciudades en busca de inspiración, entre ellas León, Palencia, Calahorra o Vitoria. «No bajé hasta Andalucía porque es una perdición y se dispara el presupuesto», bromea. Y es que la mayor parte de las piezas las adquirió a precios populares. «Para las luces y adornos acudía a casas de muñecas y la rama de olivo de la Huerta de los Olivos la compré en un 'todo a cien'», desvela.
Esta multiculturalidad queda muy patente en su Semana Santa particular. Así, las tres figuras que componen uno de los pasos proceden cada una de una provincia diferente. Pero al preguntar a José Luis Sáenz de Santamaría por su asignatura pendiente, el cofrade lo tiene muy claro: «Siempre he querido hacerme con la procesión del Borriquito, que fue la primera -evoca- que vi de pequeño».











