
Una metáfora de peso para los vecinos de Bilbao, que saben lo difícil que resulta librarse de una infraestructura como el 'scalextric'. «Tendremos que diseñar la carretera con mucho cuidado, porque quien ha dibujado las casas, con alturas de entre 20 y 25 pisos, ha tenido muy poco», insistió Hidalgo. La Variante Este lleva años 'aparcada' en el departamento. El Plan de Carreteras prevé iniciar las obras en 2013, pero la Diputación se ha comprometido a adelantarlas.
Fue precisamente la urbanización de Bolueta la que obligó a agilizar los trámites. Un informe de la ingeniería Idom dejó claro que la red viaria del barrio no tiene capacidad para acoger a los nuevos vecinos. Las viviendas, que ya están en construcción, añadirán cada día «4.000 desplazamientos» a una carretera con un «deficiente» nivel de servicio, lo que obligará a tomar medidas para «corregir la congestión que sufrirá el entorno».
La institución foral consideraba esta obra «no prioritaria», pero, ante la evidencia de que el desarrollo urbano ha ido más deprisa que las infraestructuras, destinó una cantidad para los estudios previos en los presupuestos de 2007. La Variante Este ha sido una reivindicación constante del PSE en las Juntas Generales y se incluyó en el acuerdo que este grupo alcanzó con el PNV para aprobar las cuentas de este año. Las obras se llevarán a cabo entre 2010 y 2012 con un presupuesto de 120 millones de euros, según consta en el documento.
Este año se han reservado 500.000 euros para los estudios de trazado, geotécnicos y de viabilidad. Se sabía que resultaría difícil abrir paso al vial, conocido en este tramo como la variante de Bolueta, pero hasta ahora no se había dicho que las viviendas se interponen en su camino. Un asunto «conflictivo», en palabras de Iñaki Hidalgo. «La Variante Este está en planeamiento y es muy complicada, se acerca mucho a Bilbao», dijo.
El diputado respondió de esta forma a preguntas de los periodistas sobre las quejas de los vecinos de Bolueta, que recientemente han anunciado movilizaciones si no se toman medidas para mejorar la seguridad vial. Las protestas han sido abanderadas por Ezker Batua, el partido que ha impulsado la construcción de 1.100 viviendas desde el Gobierno vasco, por lo que su respuesta fue más allá y adquirió un tono ácido. Sin escatimar calificativos, apeló a la «celeridad, astucia e inteligencia» de EB para resolver las dificultades que plantea la variante en el entorno de la urbanización.
«Tendremos mucho cuidado para no dejar una herencia indebida», recalcó, en alusión a Sabino Arana. El trazado se presenta complicado, «aunque seguro que Ferrera lo haría en dos o tres semanas», ironizó. El aludido, portavoz de EB en las Juntas Generales, no tardó en responder a través de un comunicado. Aseguró que su formación está «pegada a los problemas de los vecinos» frente «a ciertos políticos como Hidalgo, que no atiende las demandas ciudadanas».
Ezker Batua cargó contra el acuerdo presupuestario entre PNV y PSE, que a su juicio prima «de forma clientelar» a los ayuntamientos socialistas. La formación de izquierdas fue la primera opción en esas conversaciones, aunque los contactos se rompieron de forma abrupta. La falta de sintonía entre los jeltzales y EB, al menos en las Juntas, ya ha salpicado de polémica otros proyectos como el plan foral de vivienda, la Ley del Suelo y el reconocimiento de deuda para financiar plazas en residencias de tercera edad.




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