
La nueva manzana, que podría tener listos el próximo año sus dos primeros edificios si no retrasan más las obras, fue concebida por los departamentos de Vivienda e Industria sobre 78.000 metros cuadrados de terreno industrial en declive, pertenecientes al polígono Santa Ana. Sin embargo, el cambio de usos del solar más grande, ocupado por la fábrica de laminación Cilindros Bolueta -en crisis desde hacía años-, desató a finales de 2003 una tormenta política.
La compañía siderúrgica Sidenor, presidida entonces por el ex viceconsejero de Interior Sabino Arrieta, se hizo por 60.000 euros con el control de la planta, que estaba en situación de quiebra. La operación, apoyada por los trabajadores, estimaba el coste de la finca una vez recalificada en 23,5 millones.
La empresa se comprometió a dedicar la mitad de esas ganancias al traslado de la actividad a Reinosa. El resto, a recolocar a sus 103 empleados y cubrir sus deudas. Esto es lo que el PSE calificó de «beneficio desmedido» y el PP, de «pelotazo inmobiliario», aunque no prosperó su intento de que la Fiscalía investigase el caso. Por su parte, PNV y EB, socios de gobierno en Bilbao y en el Ejecutivo vasco, defendieron el carácter social de la promoción por salvaguardar una iniciativa laboral y apostar por la vivienda protegida.
Tras la polémica, la promoción inmobiliaria fue adjudicada a finales de 2004 a la propuesta 'Siete calles', de Idom Ingeniería y Consultoría SL, en un concurso entre cuatro firmas. En las mismas fechas, Arrieta dimitió como presidente de Sidenor y, un año después, la empresa fue vendida a una siderúrgica brasileña.
Energías limpias
El tajo está en marcha desde la primavera pasada con la descontaminación de los suelos. Esta es una tarea básica previa a la edificación, al igual que el asentamiento de la ribera para evitar inundaciones -la semana pasada quedó anegado un solar en obras por el desbordamiento del río-.
Algún vestigio queda de la época industrial. Además de la chimenea, ha sido rescatado un generador de la vieja fábrica Santa Ana que servirá ahora para canalizar la fuerza de las energías limpias. De forma pionera en Bilbao, esta ribera residencial se podrá abastecer de fuentes solares, eólicas e hidráulicas cuando la demanda de los hogares, de 70 y 90 metros cuadrados, sea elevada.




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