
Sobre este documento no ha trascendido ni la cuantía del proyecto de reforma ni en qué medida participará cada una de las partes. Lo que sí han adelantado fuentes municipales es que la obra empezará por la mejora de la accesibilidad y la limpieza del recinto. De ese modo, queda fuera, al menos de momento, el reforzamiento de la seguridad.
El motivo del descarte es que las autoridades locales pretenden «evaluar con más detenimiento» las necesidades de la estación en esta materia. En realidad, el problema es de índole económico, ya que la instalación de cámaras tendría un coste muy elevado y esa inversión sólo estaría operativa durante tres años, ya que en ese plazo se prevé que esté funcionando la nueva estación intermodal. De ese modo, el Ayuntamiento pedirá asesoramiento a la Policía Local y la Ertzaintza sobre qué mecanismos son más convenientes para garantizar la seguridad en la zona. Mientras esto se decide, y para evitar más dilaciones y arrancar cuanto antes con las obras, el Ayuntamiento ha decidido comenzar abordando la mejora en la accesibilidad y la limpieza.
Según explicó Marian Gutiérrez, en el encuentro de ayer se constató la «voluntad de las dos partes de llegar a un acuerdo» y ambas han alcanzado un «buen entendimiento». «No va a haber ningún problema», recalcó la concejala, «y a finales de este mes va a haber obras en la estación de autobuses», cuya titularidad es municipal aunque la gestión corre a cargo de la empresa.
Sin embargo, todo parece estar pendiente de la decisión del consejo de administración de Estación de Autobuses Vitoria S. L., una situación que no es nueva. El pasado día 25 de marzo, en la última reunión del órgano de gobierno de la empresa, el Consistorio esperaba que ratificase un proyecto de reforma de 113.000 euros y que accediese a financiarlo en un 50%. Sin embargo, le compañía, integrada por buena parte de las empresas que operan en la terminal, pidió una reunión con el Ayuntamiento para concretar el coste y la hasta qué punto se involucraría cada parte en su financiación.
Incertidumbre
Ese encuentro es el que tuvo lugar ayer, y el problema y la incertidumbre siguen siendo los mismos. Porque, sin ser exigible a la empresa que participe en el pago de la reforma, ¿qué ocurriría si se negase? Los términos de la concesión son vagos y, aunque contemplan que sea la concesionaria quien sufrague los gastos de mantenimiento, no especifica hasta dónde deben llegar. Gutiérrez reitera que «no va a haber problemas y la obra se va a hacer».
Pese a todo, el compromiso municipal sigue siendo que la reforma de la instalación, nacida con vocación de provisionalidad hace catorce años, comenzará antes de que termine este mes.





