A la satisfacción por su rendimiento, expresada este pasado lunes a este periódico por el propio entrenador del Mirandés B, José Miguel Castillo, se une la efectuada en las últimas horas por los directivos al hacer referencia a su participación no sólo dentro sino fuera del terreno de juego, donde la sintonía con el resto de componentes del filial ha sido total.
Ayer, era un jugador más de los que intervenían en el entrenamiento del primer equipo, mientras sus compañeros durante este último fin de semana, los futbolistas del Mirandés B, se ejercitaban en el campo de hierba artificial del polideportivo municipal de Anduva con el segundo equipo del Haro, que también milita en Regional, pero en este caso la correspondiente a la Federación riojana.
Un 'bolo' solicitado por el técnico rojillo con la finalidad de preparar con mimo lo que falta de campeonato y de conjuntar todas las piezas. Y es que a pesar de encontrarse en la recta final de la temporada, el filial, como ya es de sobra conocido, no ha podido contar nunca con la plantilla al completo. Más bien todo lo contrario, ha sido un cuadro que ha vivido esta campaña asolado por las lesiones. Ha llegado a tener hasta once. La idea estriba, si es que existe la posibilidad, en programar algún partido amistoso más para que puedan participar quienes acaban de salir de sus lesiones.





