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Viaje a alguna parte
654 británicos visitaron ayer Getxo a bordo del 'crucero misterioso' de la naviera Saga y asistieron por sorpresa a una Euskal Jaia
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Viaje a alguna parte
SORPRENDIDOS. Los turistas británicos no perdieron detalle de las proezas del harrijasotzaile en el frontón de Getxo. / L. A. GÓMEZ
Los hay para parejas y para encontrar pareja; para amantes del vino, del golf, para estudiantes; los hay que exigen traje de etiqueta y otros, quitarse la ropa a bordo. Los cruceros temáticos están de moda y lo último es embarcarse a ciegas. ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por unas vacaciones sorpresa? Pues, cada pasajero del buque 'Saga Ruby' -que recaló ayer en Getxo- ha abonado hasta 9.000 euros por un crucero con destino desconocido. Embarcaron el viernes en Portsmouth y durante dos semanas estarán a merced del capitán del barco. Sólo él sabe qué rumbo tomarán las vacaciones de sus 654 acaudalados pasajeros, todos británicos.

Ayer, después de desayunar, la tripulación invitó a salir de sus camarotes a todo el pasaje. Descendieron del buque mirando a izquierda y derecha, intentando adivinar. Un pequeño recorrido en autobús y, ¿sorpresa!: un hombre, hacha en mano, les esperaba en el frontón de Andra Mari para mostrarles cómo se cortan los troncos aquí. No parece el recibimiento más hospitalario, pero si se trataba de sorprender, lo hizo. No habían salido de su asombro cuando otro joven asomó por el frontón con una piedra descomunal al hombro. Después de ver al del hacha, sus caras revelaban estupor ante lo que el fortachón pudiera hacer con tal pedrusco, pero la guía turística les calmó: «Sólo se trata de levantarla». Tampoco se les puede ir la mano con los sobresaltos. Es condición indispensable haber cumplido más de 65 años para embarcarse en el 'crucero misterioso' y, de hecho, la media de edad de este pasaje es de 77 años. Lo cierto es que los 'aventureros' empezaron a sentirse cómodos y no ocultaron su curiosidad cuando una pareja entró al recinto pertrechada con robustos palos. Al principio, el sonido de la txalaparta les pareció casi zulú pero, poco a poco, fueron relajando el gesto y el txistu puso el toque melodioso a la visita. A media mañana ya estaban en su salsa, en plan hincha, emocionados con un partido de cesta-punta. «¿Fabuloso!», exclamó el londinense Denis Carter. Después de tanta emoción, la visita al Guggenheim puso un punto de sosiego cultural a la jornada.

Parece que la sorpresa de Getxo estuvo a la altura. Antes, habían recalado en la Belle Isle -que no es la de Madonna, sino la de la 'Mademoiselle' de la obra de Alejandro Dumas- y también probaron los caldos de Burdeos. Ayer por la tarde, volvieron a embarcar con la incógnita de cuál será su próximo destino. Para evitar trampas, la tripulación vigiló con esmero que ningún avispado crucerista llevase consigo un GPS. Ni siquiera pueden guiarse por la posición del sol, ya que el capitán no define el rumbo hasta que la noche es cerrada.

Los misterios no quedan ahí. Juegos y acertijos al más puro estilo de Agatha Christie hacen cavilar al pasaje durante la travesía en busca de un malhechor oculto entre los lujosos camarotes. ¿Quién será el asesino? Desde tierra también se puede participar. El periódico británico 'Daily Echo' premiará con un pasaje para dos personas en el próximo 'crucero misterioso' a quien adivine desde su web cuál será la próxima escala. Se admiten apuestas.
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