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resultado de la auditoría
Un informe externo califica de "desafortunada" la compra de divisas del Guggenheim
Señala que la operación realizada por el museo bilbaíno no fue oscura ni especulativa
03.04.08 - 20:05 -

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Un informe externo califica de "desafortunada" la compra de divisas del Guggenheim
Vista del Museo Guggenheim Bilbao.
Un informe externo de auditoría de las cuentas de la sociedad Tenedora Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Bilbao (Guggenheim) señala que la operación de compra de divisas para la adquisición de obras de arte que han sido motivo de controversia en los últimos meses, no fue "oscura y especulativa" sino "conservadora, aunque desafortunada, y conllevaba una serie de ventajas frente a un seguro de cambio, que hubiera sido una opción aún más desfavorable". Este informe, que ha sido remitido al Parlamento vasco, fue solicitado por el Consejo de la sociedad Tenedora del Museo al finalizar el ejercicio 2007, en respuesta a la sugerencia recogida en el informe del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP).
En un comunicado, el Museo Guggenheim señaló que el informe de auditoría constata que "no es incorrecto el criterio de contabilizar como mayor valor del inmovilizado diferencias de cambio producidas como consecuencia de operaciones de compra de divisas y relacionadas con la adquisición de obras de arte". El TVCP apuntaba en su informe que estas diferencias de cambio en las divisas deberían computarse contablemente como pérdidas. Sin embargo, el informe cree válido el criterio de la Tenedora de contabilizar como inmovilizado material los gastos asociados a la compra de obras de arte, incluyendo bajo determinadas condiciones los derivados de las diferencias de cambio.
Según la auditoría, es correcto registrar como "mayor coste de adquisición las diferencias de cambio en moneda extranjera incurridas por la evolución euro-dólar durante el período de construcción de las obras de arte, derivadas de la adquisición por adelantado de dólares suficientes para asumir la totalidad de los pagos a realizar como consecuencia de la ejecución de obras de arte realizadas por encargo y cuyo período de construcción fue a largo plazo".
Sin falsedad documental
Así lo avala una resolución del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, por lo que "no ha existido en esta operación ninguna maniobra contable ni ninguna falsedad documental", indicó el Museo, aunque reconoció que la auditoría refleja que una parte de esas diferencias de cambio fueron erróneamente registradas por la sociedad Tenedora como mayor valor del inmovilizado (obras) cuando deberían haber sido contabilizadas en el capítulo de "gastos".
Los auditores consideran que sólo es posible registrar como inmovilizado las diferencias de cambio producidas durante el período de construcción de las obras, desde el momento en que exista una evidencia documental (contrato) y en base a la evolución de los tipos de cambio en el mercado a partir de esa fecha. Esta discrepancia contable, que "en ningún momento trató de ser encubierta ni disfrazada por la Tenedora, se traduce en un ajuste negativo por diferencias de cambio de 3,6 millones de euros", afirmó.
Como contrapartida, el mismo informe lleva al capítulo de "ingresos financieros" 2,1 millones de euros que la Tenedora había considerado menor valor de su inmovilizado. El resultado combinado de ambos ajustes tiene un efecto negativo de 1,5 millones de euros en la cuenta de resultados de 2007. Asimismo, indica que la operación de compra de divisas no fue "oscura y especulativa" sino "conservadora, aunque desafortunada, y conllevaba una serie de ventajas frente a un seguro de cambio, que hubiera sido una opción aún más desfavorable".
Compra de divisas
Con el objetivo de garantizar el poder adquisitivo en dólares del dinero aportado en euros por las Instituciones vascas para la adquisición de obras de arte, la Tenedora decidió, tras recibir el adecuado asesoramiento financiero, suscribir una operación de compra de divisas que, en un contexto de constante apreciación del dólar frente al euro, parecía la más beneficiosa y flexible.
La opción contratada suponía la obligación de adquirir dólares a un tipo pactado o, en caso de que su cotización en el mercado fuera más favorable, a mercado, hasta un límite establecido; si la cotización bajara de ese límite, se compraría al tipo pactado. Esta operación supone un compromiso, al que la sociedad Tenedora tuvo que hacer frente aún y cuando, de forma imprevista, el dólar comenzó a devaluarse.
La cobertura a través de un seguro de cambio fue analizada por la Tenedora como alternativa. Sin embargo, no se contrató porque el seguro de cambio ofertado por la entidad financiera no resultaba ventajoso para este tipo de operación, puesto que obligaba a comprar dólares a un cierto tipo de cambio, por un importe concreto y a una fecha determinada.
Según señaló el Guggenheim, es un instrumento "poco flexible", que resulta favorable frente a una apreciación del dólar (si la cotización del dólar es superior al tipo pactado, se compra al tipo pactado), pero que no permite beneficiarse de su depreciación (si la cotización del dólar es inferior al tipo pactado, se sigue comprando a este tipo, mientras que la operación suscrita por el Museo permitió, en algunos momentos, comprar a precio de mercado), además de llevar aparejado el pago de una prima por adelantado, que, en este caso, hubiera ascendido a unos 850.000 euros. "Es decir, -explicó- el seguro de cambio en ningún caso hubiera sido una opción mejor que la contratada".
Resultado negativo
De todas formas, en su opinión, a la vista de la evolución imprevista del dólar, cualquier operación de aseguramiento hubiera tenido un resultado "igualmente negativo".
La sociedad Tenedora afirmó que, por su particular actividad mayoritariamente en dólares, y con independencia de que acuda o no a operaciones de aseguramiento, siempre registrará "gastos" o "ingresos" contables derivados de la cotización al alza o a la baja del dólar.
Dado que para la sociedad Tenedora el dólar es la moneda de "uso obligado" en sus transacciones, porque el mercado internacional del arte funciona exclusivamente con esta divisa, dicha sociedad siempre registrará "gastos" o "ingresos" contables derivados de la cotización al alza o a la baja del dólar, acuda o no a operaciones deaseguramiento.
Así, el Balance del ejercicio 2007 recoge en la cuenta "ingresos a distribuir en varios ejercicios" un importe de 1.137.000 euros fruto de las diferencias positivas de cambio generadas por una de las últimas adquisiciones del Museo, Nueve discursos sobre Cómodo de Cy Twombly. Estos ingresos son el resultado de la depreciación del dólar experimentada a lo largo del año 2007.
Finalmente, manifestó que "el acierto o desacierto en la gestión de la sociedad Tenedora debe medirse por la Colección que ha reunido a lo largo de 12 años, por la importancia y significación de las obras que la forman y la revalorización que han experimentado en poco más de una década".
Aumento de valor
Desde 1996, se han invertido 90 millones de euros en una Colección integrada por 90 obras de artistas relevantes del ámbito internacional, que en 2007 se valoró en 262 millones de dólares. En estos términos, aseveró que "no ha existido pérdida alguna, sino que su valor casi se ha triplicado".
Como ejemplo citó que 'Sin título, 1952' de Mark Rothko por la que se pagaron 3,5 millones de dólares está hoy valorada en 50 millones (incremento del 1.328%); Cuatro esculturas de Chillida adquiridas por 200 millones de pesetas, tienen hoy un valor de 16.650.000 dólares (incremento del 911%); Villa Borghese, 1960 de Willem de Kooning se ha revalorizado desde los 3 hasta los 25 millones de dólares (733%). Además, un 70% de la Colección, 63 piezas del total de 90, han experimentado incrementos de más del 100% de su valor.
Por otro lado, la Colección cuenta con un importante grupo de obras cuyo valor de mercado individual superaría los 10 millones de dólares: Rothko, Twombly, de Kooning, Warhol y Rauschenberg, además de la instalación La materia del tiempo de Richard Serra.
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