Tres horas antes de que los dirigentes del PNV Iñigo Urkullu, Joseba Egibar y Belén Greaves comparecieran en Sabin Etxea, lo hicieron los portavoces de ANV Arantza Urkaregi y Aitor Bezares en un hotel de Bilbao para, lejos de agradecer la decisión de los jeltzales de rechazar la moción de censura contra la alcaldesa de Mondragón, cargar contra el presidente peneuvista en Guipúzcoa, Joseba Egibar, al que acusaron de hacer teatro y «escenificar una confrontación con el Estado». Su actitud, sostuvieron los aeneuvistas, se enmarca en la necesidad de «ocultar» a su «base social abertzale» que «se ha tirado de una forma ciega en los brazos del PSOE».
A su juicio, las palabras de Egibar, en las que justificó su negativa a respaldar la moción porque «no conduce a escenarios de normalización», hay que «cogerlas con pinzas» porque forman parte del «doble juego político del PNV». En este sentido, denunciaron que los jeltzales están «inmersos» en «todo tipo» de acuerdos con el PSOE en Madrid para repartirse los puestos de la Mesa del Congreso. Las «contrapartidas» de estas conversaciones, auguraron, se verán en la sesión de investidura de la próxima semana.
En su ataque sin concesiones al PNV, censuraron a esta formación por criticar «con la boca pequeña» la Ley de Partidos, para luego beneficiarse de ella y «robar» espacios de poder y gestión que «no les corresponden». Y pusieron como ejemplo los ayuntamientos de Mendexa y Ondarroa -en los que gobiernan sendas juntas gestoras- donde, en su opinión, los jeltzales «han hecho lo mismo que el PP en Lizartza».
El otro blanco de sus críticas fue el PSOE. Urkaregi y Bezares situaron la moción de censura de Mondragón en la «estrategia de derribo» de los socialistas, a los que culparon de «equivocarse si pretenden resolver el conflicto» con iniciativas de este tipo que calificaron como un «apéndice de la Ley de Partidos». En esta línea, recalcaron que el PSE «hace recetas del pasado que han fracasado y que no han conseguido acabar con la izquierda abertzale».







