
-¿Cómo interpreta el giro mostrado ayer por el PNV tras negar su apoyo, el día anterior, a la moción de censura en Mondragón?
-Rectificar cuando alguien entiende que la decisión ha sido errónea merece un aplauso. Es mejor rectificar que persistir en el error. Esto da esperanza y aliento a una sociedad que ve que el PNV está más por la fortaleza de los demócratas que por su debilidad. De todas formas, hay que recordar al PNV que en Mondragón ya sabe qué piensa la alcaldesa de ANV. Por eso deberían apoyar la moción de censura.
-De momento, se mantiene la negativa de los peneuvistas.
-Es una indignidad que esa alcaldesa siga en su puesto. Está bien el giro del PNV, pero la verdadera rectificación es la moción de censura en Mondragón. ¿Cuántas veces más necesitan que la alcaldesa de ANV diga que no se desmarca del terrorismo? Deben clarificar su posición de una vez para que la sociedad vea con nitidez qué piensan.
-¿Teme que pueda ser un gesto que luego no se lleve a la práctica?
-La decisión de Urkullu se corresponde más con lo que siente la mayoría del PNV y no con la rueda de prensa de Egibar. Pero, insisto, el PNV debería sumarse a la moción de censura en Mondragón. Hay que ser muy firme en estos temas.
-Se ha marcado como prioridad reformar el Senado. ¿Es una quimera?
-Es complicado, pero no una quimera. Quise trasladar a los grupos un mensaje de optimismo. Tiene que ver con mi voluntad de comenzar una legislatura diferente. Con cuatro años de tranquilidad y discusión política, se puede hablar de todo. Sin ese clima, será difícil.
-Parece difícil pasar de la crispación al consenso en apenas unos meses.
-Ha habido mucha discusión artificial que tenía que ver con el corto plazo de unas elecciones. Ahora las aguas están volviendo a sus cauces.
-¿Ve posible entenderse con el PP?
-Veo positivo y factible que en asuntos de envergadura los dos grandes partidos nos podamos poner de acuerdo. Quienes han votado al PP lo están exigiendo y los que nos han votado al PSOE, igual. Los ciudadanos quieren que ambos grupos demos respuesta a los problemas.
-¿Rajoy hará política de otra manera en estos cuatro años?
-Creo que va a intentar hacer las cosas de otra manera. ¿De qué vale estar todo el día en la bronca?
-¿Qué necesita el Senado para ganar importancia y más relevancia?
-Para empezar niego la mayor. El Senado tiene relevancia. Otra cosa es que los focos no estén tan metidos en el Senado como en el Congreso. Y donde está el foco, es cierto, está la noticia. Tenemos que adaptar el Senado a la España de hoy, la España territorial. Por eso es necesaria la reforma. Nuestras vidas han cambiado en treinta años, ¿por qué no las instituciones?
-¿Qué funciones o qué papel debería asumir la institución?
-Las funciones están bastante definidas. Se trata de dar al Senado el contenido de todo lo autonómico, que es lo que nos tocaría hacer y no hacemos porque la Constitución marca el camino de hacerlo en el Congreso. Debemos ver cómo lo adaptamos al Senado. También está todo lo referente a la coordinación, y cooperación entre autonomías.
-¿Por ejemplo?
-El tema de la dependencia. A pesar de las competencias exclusivas de las autonomías, hay una ley estatal que les afecta. Y como esto, quedan los temas del agua, las cuestiones de protección civil o medio ambiente todo aquello que es transversal porque, aunque las competencias son autonómicas, afecta a toda la sociedad. De ello nos debiéramos ocupar. En muchos de los problemas que están en la discusión entre las comunidades, el Senado podría actuar como bálsamo.
-Tras el importante triunfo del PSE, ¿habrá ministro vasco?
-Eso le corresponde al presidente. En cualquier caso, los socialistas vascos vamos a seguir teniendo un papel relevante y estamos en la mente del presidente.







