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acto en guipúzcoa
«Lo peor es que no entiendo por qué»
La viuda de Isaías Carrasco dice durante el homenaje de las Juntas de Guipúzcoa a las víctimas que su vida hoy «es muy dura»

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Apenas un mes después de la trágica mañana en que ETA asesinó al ex edil socialista de Mondragón Isaías Carrasco, su viuda, Marian Romero, se convirtió, sin quererlo, en una de las principales protagonistas del acto de reconocimiento y memoria que las Juntas Generales de Guipúzcoa tributaron ayer en San Sebastián a todas las víctimas del terrorismo y de la violencia. Refugiada en su dolor y en la rabia contenida tratando de buscar una explicación a la tragedia, Marian Romero eludió los requerimientos de la Prensa, pero sí esbozó una breve frase: «Lo peor de todo es que no entiendo por qué». Reconoció que la situación que le ha tocado soportar «es muy dura» y que hoy en su vida «hay unos días peores que otros».

Con el semblante triste pero agradecida, la viuda de Isaías Carrasco recibió el apoyo de la nutrida representación de víctimas y cargos públicos que acudieron al homenaje en la nueva sede del Parlamento de Guipúzcoa, en cuyo exterior quedó inaugurado un conjunto escultórico en memoria de los damnificados por el terrorismo. La hija mayor de Carrasco, Sandra, también asistió. «Lo que tengo es rabia, mucha rabia. Me consuela que van a coger a esos cabrones», aseguró mientras recibía continuas muestras de solidaridad.

Marian Romero y Sandra Carrasco fueron las más arropadas en el acto de ayer por su condición de familiares de la última víctima mortal de ETA. Pero el reconocimiento estaba dirigido a todos y cada uno de los afectados por el terrorismo y la violencia como Tomasi Pelaz, viuda de Froilán Elespe; Iñaki Dubreuil, Esther Cabezudo, Gorka Landaburu, Amaia Guridi, viuda del director financiero de 'El Diario Vasco', Santiago Oleaga; Mari Paz Artolazabal, viuda de José Luis López de la Calle; Maite Pagazaurtundua, hermana de Joseba Pagazaurtundua y presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo; Maixabel Lasa, viuda de Juan María Jáuregui y directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Gobierno Vasco; el presidente de la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo, Joaquín Vidal, miembros de Covite, AVT y de la Fundación Fernando Buesa, así como la presidenta de la Asociación 11-M de Afectados por el Terrorismo, Pilar Manjón.

Tomasi Pelaz agradeció la decisión de las Juntas Generales y aseguró que muchos asistentes al homenaje son ya como «una familia, hacemos una piña y estos encuentros nos ayudan mucho». Amaia Guridi destacó la «importancia» del homenaje porque «lo que más se echa en falta es el cariño. Te han quitado el cariño de la persona que tenías al lado y afectivamente necesitas mucho». Cada vez que hay una nueva víctima «te echan una losa encima y la carga es cada vez más pesada», reflexionó antes de confesar que el 10 de marzo, en la manifestación de Mondragón, llegó a pensar que «ya no podía más». Pilar Manjón aludió al abrazo de la sociedad al dolor de las víctimas. «Ninguna de ellas eligió serlo y no deben sufrir el olvido porque eso sería como su segunda muerte», manifestó.

Carmen Araolaza -viuda de Jaime Arrese, juntero de UCD asesinado por ETA hace 28 años- fue, junto a Maixabel Lasa, la encargada de realizar una ofrenda floral en la escultura inaugurada. Emocionada, agradeció el gesto de las Juntas Generales, pero lamentó que mientras el terrorismo no se acabe, con cada atentado siguen reviviendo los momentos más duros de su vida. Recordó que, cuando asesinaron a su marido, las víctimas estaban «solas». «Pero hoy hay que decir que nunca es tarde para el reconocimiento», apuntó.

El mensaje institucional fue trasladado por la presidenta de la Cámara guipuzcoana, Rafaela Romero, que aseguró que la escultura inaugurada será «un signo de identidad» y explicó que la obra pretende «el abrazo del Parlamento foral a las víctimas». La gran empresa pendiente, apuntó, es el fin del terrorismo que debe «conducirnos a la paz, a la libertad y la convivencia democrática».

Romero apeló a la unidad de los partidos para conseguir la paz. «Este pueblo necesita paz. Se lo debemos a los que nos dejaron, vilmente asesinados, y a las generaciones futuras porque merecen vivir de otra manera», insistió.
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