
El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, llevaba días amagando con la posibilidad de renunciar a un acuerdo. CiU exigía condiciones inasumibles, como una financiación diferenciada para Cataluña. El PNV, en cambio, habría sido un buen aliado siempre que su apoyo no hubiera estado condicionado a la asunción, siquiera parcial, de la 'hoja de ruta' del lehendakari Ibarretxe. Pero la controvertida actuación de los nacionalistas vascos ante la moción de censura contra la alcaldesa de Mondragón, de ANV, ha puesto las cosas tan difíciles que los socialistas se han plantado y se han decantado definitivamente por «un Gobierno con autonomía».
Sin marcha atrás
Desde la dirección socialista trasladan la idea de que no hay marcha atrás, y que trabajarán para que Rodríguez Zapatero sea elegido el viernes día 11, y no el miércoles 9 en primera instancia, con independencia de que el PNV rectifique o no su actuación en Mondragón. La corrección realizada anoche por la formación jeltzale sólo servirá para allanar el camino a un entendimiento durante la legislatura, pero no en la investidura. Esta apuesta del PSOE exige tener asegurado que en la sesión que se inicia el martes no haya demasiados partidos instalados en el 'no', es decir, que la mayor parte de las fuerzas minoritarias opten por la abstención.
Los portavoces que ayer participaron en la ronda de contactos con José Blanco y Ramón Jáuregui -José Antonio Alonso está en la cumbre de la OTAN en Bucarest, en calidad de ministro de Defensa en funciones- avalan esta tesis. Casi todos aseguraron que la actitud de los socialistas es totalmente neutral, que escuchan, pero no exigen. Es más, algunos, como Gaspar Llamazares (IU) aseguró que ni tan siquiera se les pidió en ningún momento el voto favorable a Rodríguez Zapatero.
Jáuregui explicó que su objetivo es establecer estos días el «marco de relaciones para toda las legislatura». «Queremos saber cuáles van a ser las líneas maestras de sus discursos en distintas materias para ir fraguando un marco de entendimiento con cada uno de ellos». Es decir, los socialistas aspiran a gobernar con acuerdos a la carta.
Aun así, la mayoría de los grupos -todos menos PP, PNV y CiU- expusieron sus condiciones para un sí. Ahora, Na-Bai, ERC y IU-ICV se mueven entre la abstención y el no, mientras que BNG y CC dudan entre el sí y la abstención.








