A pesar de esa situación, ha sido la red pública la que ha registrado este curso un grave conflicto laboral, que desembocó en la convocatoria de huelgas. Educación ofreció a las centrales la celebración de varias oposiciones, la introducción de figuras educativas en los centros con el fin de hacer frente a las nuevas necesidades y apostó por establecer complementos salariales a los docentes con más implicación en la vida escolar, como los equipos directivos y los tutores, unos extras que no existen en la red concertada. Sólo CC OO, sindicato mayoritario, firmó el decreto de condiciones laborales con la consejería, mientras que el resto de centrales, ELA, LAB, STEE-EILAS y UGT, mantienen su enfrentamiento con Educación. Piden, principalmente, extender esos complementos salariales al resto de la plantilla, reducciones de jornada laboral y un nuevo cupo de estabilidad -profesores que por su antigüedad y con el requisito del PL2 de euskera, tienen garantizada una plaza-. CC OO ha censurado en numerosas ocasiones que la central mayoritaria en el sector privado, ELA, se conforma para los empleados en colegios concertados «con condiciones laborales que no admite en la pública, de forma que evita cualquier conflicto laboral en esa red», apuntan sus portavoces.







