La última ocurrió el pasado domingo, cuando un joven la emprendió a martillazos contra un supervisor que le había impedido colarse sin billete en el suburbano. La anterior se produjo a principios de febrero. Entonces, un chaval al que se le prohibió la entrada porque iba acompañado de un perro pit bull, suelto y sin bozal, esgrimió un palo y le rompió varios dientes y el labio al supervisor. A finales de enero sucedió el tercer incidente, del que derivaron varias denuncias en las que un grupo de jóvenes y varios vigilantes de seguridad del metro se acusaban mutuamente de agresiones.
A juicio del comité «tres agresiones graves en tres meses significan que el problema no está resuelto». Así pues, junto a la concentración del próximo lunes, «exigiremos a la empresa que en un mes nos dé una respuesta concreta a los problemas de inseguridad que sufrimos en nuestros puestos de trabajo», anunciaron ayer desde el comité de empresa. A juicio de las centrales sindicales, las medidas necesarias pasan por «ver más vigilantes en todas las líneas».
«Medidas drásticas»
Desde hace meses, los trabajadores reclaman que durante todo el día haya un vigilante en cada estación. Actualmente -salvo en las noches de fin de semana- existe un agente de seguridad por cada tres estaciones. Ayer, los delegados sindicales de Metro Bilbao celebraron una reunión para analizar los sucesos ocurridos en las últimas fechas y acordaron que «si se vuelve a producir una agresión de la gravedad de estas últimas, optaremos por tomar otro tipo de medidas más drásticas». Las centrales reiteran la necesidad de una mayor concienciación y animan a todos los empleados a sumarse a las movilizaciones convocadas por el comité.









