
Al menos así se lo transmitieron ayer a los representantes de la plataforma vecinal que se opone al crematorio. Ambas partes se reunieron por espacio de una hora y media. El encuentro fue «cordial» y sirvió para «clarificar las posturas», aunque éstas sean, más que divergentes, antagónicas. Pese a ello, los emisarios de cada uno de los bandos en conflicto salieron satisfechos. Incluso hubo un punto de consenso: el colectivo ciudadano -muy molesto con el alcalde, Iñaki Azkuna- y Funeraria Bilbaína estiman que el Ayuntamiento de Bilbao «tiene la llave» para resolver esta controversia. «Están dispuestos a renunciar al horno si el Consistorio saca a concurso la gestión del cementerio municipal de Derio», aseguró uno de los portavoces de la asociación. «Están seguros de que ganarían ese proceso de concurrencia pública», precisó.
«Estamos abiertos a llegar a un acuerdo con la Administración local ahora y también más adelante, aunque realmente no depende de nosotros. No cerramos ninguna puerta aunque vayamos a iniciar las obras en breve», corroboraron fuentes de la empresa de pompas fúnebres.
Plantar cara en la calle
La firma también explicó a los vecinos las características del incinerador, que podría llevar un filtro especial -valorado en 300.000 euros- para tratar de reducir «al máximo» las emisiones. No obstante, la decisión de colocar este caro dispositivo está todavía en manos de la junta de accionistas de la empresa, que aún no se ha reunido para debatir este aspecto.
La plataforma, por su parte, dejó clara su intención de plantar cara en la calle. «Saldremos de nuevo a protestar el viernes 18», anunciaron. Su mayor descontento se centra ahora en los responsables municipales, a quienes culpan de la actual situación por su «desidia».




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