El buque, con bandera de Malta, transportaba bobinas de acero y llegó a Santurtzi después de recalar en otras ciudades europeas, tal y como explicó ayer un portavoz oficial. La nave tenía previsto abandonar Santurtzi en las próximas horas, por lo que podría darse el caso de que no hubiera tiempo efectivo para tramitar la respuesta a la solicitud de refugio efectuada por uno de los polizones. Al menos así lo aseguró la misma fuente.
Los dos inmigrantes son mayores de edad, por lo que la Diputación no tendrá que hacerse cargo de su tutela, como ya sucedió hace cuatro meses con un adolescente de origen argelino.
Los polizones se encuentran en «buenas» condiciones de salud y no han necesitado recibir asistencia sanitaria. Además, fueron asesorados por un abogado de oficio, que les informó de sus derechos, así como por un traductor. «Se ha cumplido el procedimiento legal habitual», explicaron desde la Subdelegación del Gobierno en Bilbao.
Al menos cinco polizones han llegado al Puerto de Santurtzi desde mediados de diciembre. El caso más llamativo fue el de un argelino que afirmó ser menor de edad. Posteriormente, la Policía comprobó que el inmigrante tenía más de 18 años y que había estado en España con anterioridad. De hecho, estaba fichado y relacionado con varios delitos. El joven llegó a autolesionarse para forzar su desembarco. Tras una agria polémica con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) por el trato dispensado, las autoridades decidieron expulsarle.









