Tras diez años en funcionamiento, la piscina requiere un lavado de cara.
En concreto, se mejorará el sistema de depuración y de almacenamiento de productos químicos. Además, se eliminarán la fugas existentes de los vasos. Medidas correctoras que obligarán al Ayuntamiento a desembolsar 96.000 euros.
Las 1.772 personas que pasan cada día por el centro cívico podrán volver a pegarse un chapuzón a partir del 1 de octubre.
En la misma fecha, se reabrirán la instalaciones de Iparralde, que permanecen cerradas desde febrero. En este caso, la reforma es de carácter integral, porque la piscina no cumple con la actual normativa vigente al carecer de rebosaderos.





