A las compañías vascas les salen los números. Aún no tienen en la mano los datos más recientes, pero están convencidas de que serán superiores a los de los tres primeros trimestres del pasado año. En ese plazo de tiempo, llegaron a producir 2.738.370 metros cúbicos de hormigón, un 6,7% más que en el mismo periodo del anterior ejercicio. El incremento tiene a Guipúzcoa como principal valedor, aunque Vizcaya y Álava tampoco se quedan atrás. Todo ello hace del País Vasco «una maravillosa excepción», según Francisco Javier Martínez de Eulate, director general de ANEFHOP.
Lo cierto es que a nivel nacional la situación es mucho más preocupante. En los primeros nueve meses de 2007, la crisis en la edificación de pisos ha pasado factura al sector. La fabricación de hormigón cayó un 7,4 % en ese periodo. Junto a las tres provincias vascas, sólo se salvaron de la 'quema' Asturias, Castilla y León y la Comunidad Valenciana. Y la tendencia a la baja parece que tendrá continuidad, porque en enero y febrero la producción de cemento -compuesto básico en la materia- se ha desplomado otro 7%.
Menos visados
«La situación no es buena. Muestra de ello es que el pasado año los visados de viviendas bajaron un 33%», se lamentó Martínez de Eulate. La licitación pública se convierte, de este modo, en el refugio perfecto. En Euskadi, las obras encargadas por las administraciones han resultado fundamentales para mantener cerca de 2.000 empleos directos. Pero no todo es de color de rosa. La morosidad sube a ritmos agigantados por la acuciante falta de liquidez y, por ello, las firmas piden «medidas efectivas» a las instituciones.







