
El conflicto entre Santurtzi y Zierbena se inició cuando acabó la ampliación del Puerto en la segunda mitad de los años noventa. Surgieron entonces 150 nuevas hectáreas de terreno sin una delimitación clara. El Consistorio marinero defendía el trazado de una frontera diagonal que siguiera el curso de los últimos mojones reconocidos en tierra firme, pero sus vecinos galipos abogaban por una línea perpendicular hacia el mar. Ante el patente desacuerdo, los ayuntamientos optaron por constituir sendas comisiones para debatir el deslinde.
Ambos grupos se reunieron en cuatro ocasiones desde 2002, pero llegaron a mayo de 2007 sin alcanzar ningún pacto sobre los límites y decidieron aguardar a la emisión de un informe no vinculante del Instituto Geográfico Nacional. El documento, que sí influirá en la decisión final de la Diputación, se ha publicado ya y define, para sorpresa de los implicados, una tercera frontera. No sólo acepta la propuesta galipa, sino que la supera incluso al invadir el término de Santurtzi para otorgar a Zierbena el parking de mercancías peligrosas del Puerto que, de lo contrario, hubiera quedado dividido.
El Consistorio marinero mostró ayer en un pleno su unánime «disconformidad» con el documento, que le deniega una superficie de 243.000 metros cuadrados que define como «propia». El alcalde, Ricardo Ituarte, tendió su mano al diálogo con el ayuntamiento vecino, aunque dejó clara su intención de «llegar hasta las últimas consecuencias» para lograr un deslinde más «lógico». «No van a venir desde Madrid a decirnos hasta dónde llegamos. En su día apostamos por perder nuestra costa en favor de la industria, pero no vamos a ceder también terreno», aseguró el máximo edil.
Valor económico
El valor del espacio ganado al mar radica en su interés para el asentamiento de nuevas empresas en el futuro y se traduce en términos económicos. Por este motivo, la Corporación de Zierbena no está dispuesta a ceder ni un ápice. «El informe satisface nuestros intereses y no lo vamos a negociar», respondió ayer su regidor, el nacionalista Marce Elorza. El Consistorio galipo, no obstante, tendrá que rendir cuentas en el futuro sobre otro deslinde. En este caso, con el municipio de Abanto, que reclama también terreno.






