Fuentes de la Fundación Murrieta, propietaria del centro educativo y de la que se autoproclama dueño Mitjans, salieron ayer al paso de las acusaciones municipales de «especulación» y definieron como «lógico» el auto judicial que ha embargado el dinero obtenido con el traspaso de Hijas de la Cruz. «Es una medida cautelar que está justificada mientras no se aclare oficialmente quién es el patrón», admitió un portavoz de la entidad.
Las mismas fuentes aclararon, no obstante, que la inversión en Bolsa durante casi un año de gran parte del importe percibido tras la venta de la escuela no respondía a intereses lucrativos, según denunció anteayer el Consistorio, sino que perseguía, al contrario, sacar «mayores rendimientos» al único activo de la fundación para dedicarlo después a «iniciativas sociales».





