La medida se planteó después de que numerosos datos privados de ertzainas aparecieran en poder de la dirección de ETA en Francia. En una fecha más reciente, la Guardia Civil desmanteló un comando en San Sebastián que había colocado una cámara de vídeo frente a una comisaría donostiarra y había grabado a los ertzainas mientras se acercaban al centro a pie o en sus vehículos privados.
La polémica sobre el pago de las matrículas a los agentes amenazados se inició en 2006, cuando Interior se negó a costear la compra de nuevas matrículas para los ertzainas y anunció que únicamente asumiría el coste de la tramitación legal de un cambio de ese tipo. Esta gestión, sin embargo, se realiza de forma gratuita en la misma dirección de Tráfico.
«Lo más justo»
A finales del año pasado una sentencia ya reconoció que el coste debía correr a cabo del departamento dirigido por Javier Balza, puesto que así se había comprometido en un convenio. En el nuevo fallo judicial, los jueces tienen en cuenta ese argumento pero añaden una cuestión nueva. Según el texto, los agentes amenazados asumen unos gastos «en razón de los riesgos que corren por su labor profesional, por sus funciones como policía al servicio de la administración vasca». «Lo más justo», añade el magistrado, es que sea esta administración la que corra con sus gastos».







