
-Su último disco se titula 'Sexo, ternura y misterio'... son tres de los temas que constantemente aparecen en sus canciones.
-Sí, son tres de los temas más recurrentes. Hemos elegido ese título porque nos parece representativo tanto del disco como de la carrera de Doctor Deseo. Sexo, en el sentido clásico, de Eros, de dios del amor; ternura, porque es algo de lo que todos estamos muy necesitados y misterio como aquello que tiene que ver con lo no racional, con lo onírico.
-Las letras de sus canciones son decididamente literarias.
-Aunque de manera desordenada, leo mucho, y supongo que de manera inconsciente, lo que lees te influye a la hora de escribir. Mis primeras lecturas fueron las letras de Dylan y Leonard Cohen. Tenía quince años, y pensaba que todo el mundo escribía así. Luego me dí cuenta que no.
-En el plano musical, ¿qué novedades ofrece este disco?
-Pues muchas. Este es nuestro disco más variado, y en el que se recoge todo lo que somos a la vez que se abren un montón de nuevos caminos. Es un disco en el que se mezclan muchos estilos, pero que tiene un sentido unitario. No es un pastiche. Hay mucho sonido de guitarras, canciones que recuerdan al punk contemporáneo, algún vals... Uno, 'Hazlo', que parte de una música casi feliniana para acabar en un soul, garage, y todo esto con letras más propias del hip-hop o del funky.
-En su página web se puede escuchar una de las nuevas canciones, y está muy en la onda de trabajos anteriores.
-Esa canción, 'Mi torpe corazón', recuerda los sonidos tex mex habituales en discos anteriores, pero el resto del disco es muy diferente.
Desnudos en la portada
-¿Por qué está habiendo tantos problemas con la distribución?
-Se ha retrasado dos semanas, pero puedo asegurarte que el próximo martes estará en todas las tiendas de discos. El problema surgió con la compañía -austriaca por cierto- que se encarga de hacer la portada y el cuadernillo. Quisieron censurarlos porque contienen reproducciones de obras de arte. Son desnudos. Para ellos, 'imágenes explícitas'. No sé si es un problema de censura o de estupidez, pero hasta que les hemos hecho entender que no íbamos a ponerle calzoncillos al David de Miguel Ángel han pasado dos semanas.
-Los colaboradores son los de siempre.
-Sí, pero también hay alguno nuevo, como Robe Iniesta. El resto son habituales: Anari y Aiora, cantando, o Batis, que además de la guitarra hace un falsete increíble. Josu Zabala al acordeón y el saxo de Mikel Piris.
-Lo han grabado en los estudios Muxik, de Iñaki 'Uoho Antón.
-Sí, allí nos sentimos como en casa. El ritmo de trabajo es mucho más tranquilo. No tiene nada que ver con un estudio profesional, en el que hay que cumplir los plazos y los horarios, como en una oficina.
-Hasta hace poco, la dinámica del grupo era sacar un disco, hacer una gira el resto de la temporada y pasarse un año sabático. ¿Piensan hacer lo mismo?
-Sí. Pero eso de año sabático es sólo en lo que a los medios se refiere. En el fondo es cuando más trabajamos.
-En el escenario lo vemos, como mínimo exaltado. ¿Representa un papel o realmente vive sus actuaciones tan intensamente como parece?
-Lo que se ve en el escenario es totalmente real. Allá arriba se viven cosas muy intensas. Si soy un actor, soy un actor de método. Todo lo filtro a través de emociones concretas y ciertas. No hago el paripé. El día que salga a cantar sin motivación, me retiro.
-Usted asegura que no escucha sus discos.
-Es cierto, y bastante frecuente entre los músicos. Con mis canciones me pasa como a las anoréxicas, que por muy flacas que estén se ven gordas. Cuando las escucho, en lugar de disfrutarlas me pongo tiquismiquis, les saco muchos fallos.
-¿Por qué Bilbao está siempre presente en sus canciones?
-Porque es la ciudad donde nací, donde pasan las cosas que me suceden. Pero no hablo de Bilbao en plan chovinista, sino como una representación de lo urbano.








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