
Desde que llegó al Athletic, Ocio se ha convertido en una especie de 'brazo ejecutor' de Caparrós en el terreno de juego. Una prolongación de la autoridad que trabaja con la intensidad, manda y ordena. Ha tenido partidos buenos, malos y regulares; ha acertado y ha fallado, pero jamás se ha guardado nada. En lo que va de Liga, ha disputado 24 partidos -todos en calidad de titular- y es un fijo en el esquema del técnico andaluz, a pesar de las buenas actuaciones de Ustaritz, jugador que cubre las ausencias por lesión o sanción de los dos centrales titulares. «Ha rendido siempre a un magnífico nivel», elogió ayer el vitoriano a su compañero, pero también se acordó de otros dos futbolistas que viven rodeados de silencio. «Si tuviesen opciones, Prieto y Murillo también lo harían al mismo nivel».
Preparado para regresar al 'verde', Ocio cree que el partido contra el Espanyol constituye una magnífica oportunidad de «sumar los 43 puntos» y lograr, ya casi de forma definitiva, la permanencia matemática. «Si logramos ganar y el resto de los rivales fallan -en alusión a los que preceden al Athletic en la tabla- nos meteríamos de lleno en la lucha por otros objetivos». De nuevo, la sombra de Europa planea sobre el vestuario rojiblanco, un equipo enrachado que atraviesa por una bonanza de resultados, aunque el central prefiere abrazar la prudencia. «Entiendo que la afición se ilusione con los resultados y la posición, pero cuando estábamos en la zona peligrosa desconfiaban y tenían miedo. Al final, somos los futbolistas los que tenemos que hacer que la ilusión se convierta en algo real y palpable».
Difíciles de ganar
La pausa ha permitido a Ocio seguir al Athletic desde la barrera, comprobar desde fuera las evoluciones de un equipo que lleva cinco partidos sin perder. «Ahora somos más sólidos, con más confianza, y no es fácil hacernos ocasiones». Razón no le falta. Los rojiblancos son el segundo conjunto menos goleado de la Liga -29 tantos en contra-, sólo superados por el Racing (27). «En varias fases del partido obligamos al rival a que tenga que recuperar el balón. De eso se trata, de transmitir la sensación de seguridad». Según el defensa, los oponentes estudian el juego de los 'leones' y «cuando estás mal te ven vulnerable». Pero desde hace casi dos meses, «saben que ganar en San Mamés es difícil».
Lo sabe también el Espanyol, un equipo despeñado, en crisis, que mañana visita 'La Catedral' con el 'Txingurri' Valverde en el banquillo. Ocio, sin embargo, no se fía. «No son débiles, pero sí son batibles». El vitoriano definió el fútbol 'perico' como «básico pero efectivo», que busca la espalda de los defensores para conectar con Luis García y Tamudo. El 'general' vuelve a mandar.








