El gasto público representa en Francia el 54% del PIB. Los expertos consideran que debería ser rebajado al 50% para cumplir el compromiso europeo de déficit cero, prometido en un principio para 2010. Calculan que cumplir el objetivo requeriría recortes del orden de 70.000 millones, diez veces más que los anunciados ayer. Esa cifra es la suma de los despilfarros detectados por el Tribunal de Cuentas en los seis últimos años.
«Es nuestro deber reorientar cada euro para que sea bien gastado», dijo Sarkozy al presentar su cura de adelgazamiento al Estado con más sobrepeso de la Unión Europea. «He sido elegido para conducir la modernización de Francia y la conduciré porque no hay otra opción», proclamó.
El presidente francés confirmó su promesa electoral de no sustituir a la mitad de los funcionarios que se jubilen a partir del año próximo. La supresión de los 100.000 puestos así obtenida hasta 2011 supondrá una ganancia de productividad del 4% al 5% en el aparato del Estado. La mitad del ahorro revertirá en la función pública.
Los recortes se centrarán en las partidas de defensa, empleo y vivienda social sin olvidar embajadas ni consulados. «¿Es normal que haya 721 personas en nuestros servicios diplomáticos en Senegal, donde el clima debe ser propicio, y sólo 271 en la India que tiene más de 1.000 millones de habitantes?», se preguntó Sarkozy.







