Las estadísticas señalan que el 11,7% de las mujeres que dieron el paso de acusar a sus parejas o ex parejas en la comunidad vasca acabaron echándose atrás, una proporción que supera incluso la que se registró en 2004. En términos absolutos, las víctimas que desistieron de continuar proceso en el País Vasco fueron 404, sobre un total de 12.705 en toda España.
Las comunidades donde más renuncias se contabilizaron fueron Baleares (20%), La Rioja (20%), Navarra (14,5%) y Castilla-La Mancha (14,3%). La media española se situó en el 10%.
El Poder Judicial también expresó ayer su preocupación por el incremento espectacular que sufrieron los quebrantamientos de condena -sobre todo, de las órdenes de alejamiento- a lo largo de 2007. Entre octubre y diciembre aumentaron el 17,7% respecto a enero y marzo. En el País Vasco se contabilizaron 287 quebrantamientos, una situación que se suele plantear cuando una víctima accede a retomar la convivencia con el agresor.
La última víctima de la violencia de género en Euskadi fue, precisamente, una mujer ecuatoriana que había retirado una denuncia contra el homicida en 2002. La mujer volvió a denunciar a su pareja por malos tratos psicológicos en diciembre de 2006, pero rechazó una orden de protección que le ofrecieron en el juzgado. Su caso es un trágico recordatorio de que la intervención de las autoridades no asegura la integridad física de las maltratadas. La decisión depende de ellas.







