Durante el interrogatorio al que fue sometida por los agentes, la joven aseguró que había dejado a su hijo en un bosque de Tiana (Barcelona). Los Mossos rastrearon la zona toda la noche, pero la búsqueda no dio resultado. Ni rastro del bebé. A la mañana siguiente, los agentes volvieron a interrogar a la mujer, quien esta vez admitió que había escondido el cuerpo en un cajón del armario de su dormitorio. Los agentes se desplazaron de inmediato al domicilio de la joven y comprobaron que decía la verdad. Estaba muerto. La mujer, de nacionalidad paraguaya, fue detenida por un delito de aborto.
Aunque todavía no se ha hecho oficial si el bebé nació muerto o vivo -la mujer estaba de 38 semanas en el momento de dar a luz-, el juez de guardia ordenó el ingreso en prisión de la chica por un delito de homicidio al considerar que el niño estaba vivo cuando nació. Marilina tuvo a su hijo en su piso de la calle Doctor Pi i Molist, donde vivía con otros dos chicos sudamericanos. Los vecinos de la joven dicen no haber oído el parto y no entienden por qué la joven escondió al recién nacido. Alguno ni siquiera sabían que la mujer estaba embarazada.







