LOS DATOS DE 2007
Esta tendencia mundial a la baja hizo que las ONG mostraran su preocupación y acusaron a los donantes de carecer de compromisos reales para luchar contra la pobreza. La ayuda al desarrollo de los países donantes en 2007 fue de 60.776 millones de euros, menos de una décima parte del gasto militar mundial. Este retroceso se debe principalmente a la drástica caída de las reducciones de la deuda, que en 2005 había alcanzado cifras récord, en particular las de Irak y Nigeria, según la OCDE. «Este descenso era esperado porque la ayuda fue excepcionalmente alta en los dos últimos años para disminuir la deuda de los pobres», justificó la organización que agrupa a 22 de las economías más ricas del mundo.
En una tendencia completamente inversa, España incrementó sus fondos un 33,8%, alcanzó el séptimo puesto en volumen de ayuda (3.652 millones el pasado año) y el noveno en esfuerzo con respecto a su economía, al dedicarle al desarrollo un 0,41% de su Producto Nacional Bruto (PNB). En cambio, las caídas fueron generalizadas en Gran Bretaña, Francia, Japón y Estados Unidos, los cuatro países que más se gastan en ayuda al desarrollo.
Estas naciones, más Alemania, Canadá, Italia y Rusia (integrantes del G-8) se comprometieron en la cumbre de Geneagles (Escocia), de 2005 a anular la deuda multilateral de 35 de los países más pobres y a aumentar su ayuda al desarrollo en 31.800 millones de euros hasta 2010, lo que supondría los 82.600 millones necesarios para cumplir los Objetivos.
Cinco países cumplen
El informe alaba los países que año tras año alcanzan o superan el 0,7% de su PNB en fondos a lo desfavorecidos. Una vez más volvieron a ser Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, Noruega y Suecia. En España, el Gobierno socialista fijó en su programa electoral el incremento progresivo de la ayuda hasta alcanzar el porcentaje fijado por la ONU en 2012.
La Coordinadora de ONG en España alabó el esfuerzo realizado por el Ejecutivo, pero recordó que sería necesario afrontar mejoras urgentes en la calidad de la ayuda. Intermon Oxfam centró su crítica en la obligación de reformar el Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD), que otorga créditos que computan como ayuda oficial y que, en muchos casos, obligan a los países que los reciben a contratar bienes y servicios de empresas españolas generando nueva deuda. Como ejemplo de esto, criticó los 12 millones entregados a China para dotar sus pabellones olímpicos de escaleras mecánicas y ascensores. También recordó el gran peso que el presupuesto militar aún tiene en España: cada ciudadano le dedicó 179 euros frente a los 83 para cooperación.







