La ocupación de este espacio, con vistas al museo Guggenheim, desató la polémica el pasado verano. Decenas de automóviles se establecieron en la zona, que hoy está cerrada por las obras de la Torre Iberdrola. El Partido Popular acusó entonces a los responsables municipales de «marginar» y desaprovechar este tipo de turismo, cada vez más en alza, al no existir un espacio que reuniera las condiciones mínimas para darles cobijo.




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