
Según la planificación financiera de la infraestructura, la Diputación, una vez abierta la AP-1, preveía ingresar 460.000 euros mensuales por conceptos como el cobro del peaje -para un turismo normal rondará lo 5 euros para el trayecto entero-, o la construcción de dos áreas de servicio e incluso de un hotel, todo estas instalaciones en el tramo Echávarri Viña-Luko.
Pero además de dejar de ingresar, la Diputación tiene que hacer frente al pago de un préstamo de 90,5 millones de euros suscrito el 22 de diciembre de 2004 con doce entidades de crédito lideradas por la Caja Vital, a través de una por entonces novedosa operación en los mercados financieros españoles denominada 'Project Finance'. Este préstamo, al que la Diputación ya ha comenzado a hacer frente, tiene un plazo de amortización de 28 años.
Visto el desarrollo de las obras en Guipúzcoa, el Gabinete Agirre se encuentra en plena vorágine negociadora con estas entidades para renegociar las condiciones del préstamo. El Departamento de Hacienda, además, ha solicitado otro crédito de 12 millones para afrontar unos pagos que deben hacerse este año y que están relacionados con ese sobrecoste al que se refiere el PNV. Fuentes forales señalaron a este respecto que las negociaciones están «muy avanzadas» y que esperan llegar a un acuerdo «en breve».
Otra de las incógnitas es saber si finalmente, la Diputación logrará que Guipúzcoa le compense de forma económica por el retraso que está acumulando la infraestructura y que está repercutiendo en las arcas alavesas. De momento, el gabinete del jeltzale Agirre ya ha colocado el espinoso asunto sobre la mesa de la comisión técnica de seguimiento de la AP-1 que reúne a los dos territorios.
Fuentes forales señalaron, no obstante, que la decisión se adoptará cuando la autopista esté abierta, ya que la fórmula podría estar basada en la recaudación del peaje. Sin embargo, al menos en el aspecto legal, Álava tiene todas las de perder ya que el convenio suscrito en su día no contempla cláusulas de estas características, pese a que el entonces equipo de gobierno del PP insistió en que se incorporasen, algo a lo que se negó la Diputación guipuzcoana.





