Cabe preguntarse si al mosaico de ventas y alquileres se incorporará el monasterio de Quejana, tras la marcha de las cinco últimas dominicas, a quienes la austeridad ha podido librar de la crisis económica pero no de la crisis de vocaciones.
La industria alimentaria parece tratar de salvarse a su vez de la extinción comprometiendo la supervivencia del consumidor con la subida pactada de precios, porque en el darwiniano asunto de la ley del más fuerte, importa un pimiento (verdura que más ha acusado la subida) que el resto se vaya a freír espárragos.
Escasa de miembros parece andar también la familia 'Judicial', que con el padre de huelga y la tía de baja laboral, no acierta a encarcelar a los culpables libres y a librar a los inocentes encarcelados.
No les va mejor a sus vecinos, los 'Bienestar Social', a los que les han salido un 5% de hijos que siguen cobrando fraudulentamente ayudas desde paradero desconocido.
Y en el cuarto derecha los 'Especialistas Médicos de Osakidetza' andan apurados con listas de espera que alcanzan los seis meses; el que espera, desespera y tiene tiempo de morir.
Esta semana lo hacía el hombre que viajó en moto hasta el despacho de Franco para que autorizara el bikini en Benidorm; el éxito posterior de su campaña turística demuestra que dos tetas seguirán tirando más que dos carretas, pero menos que una vespa.





