Pero bueno. Del mismo modo que no se juzga un libro por las tapas, incluso cuando traen sin venir a cuento mujeres desnudas (cosa que tendría más sentido en la portada de videojuegos, dado su 'target' demográfico), no se puede condenar 'Crysis' por transitar caminos argumentalmente trillados, ni por desinflarse en el tercer tercio, ni porque a los desarrolladores se les olvidara escribir un final digno de tal nombre.
La originalidad ayuda a elevar los títulos a la categoría de imprescindibles o clásicos, pero el criterio que establece el valor de un juego del cero al nueve en una escala de diez es la diversión. 'Crysis' apabulla por sus gráficos a la última, pero hasta en configuraciones bajas destaca por la brillantez de su 'gameplay'.






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