Estas actividades, que se están repartiendo por otras instalaciones como Arrupe Etxea o el Instituto Miguel de Unamuno en espera de que finalicen las obras, responden a la «sed de programación» que han mostrado los vecinos en medio millar de encuestas. La respuesta no ha tardado el llegar y la actividad se lleva a cabo en «extramuros», mientras se ponen «los cimientos para conseguir un espacio común, donde la hermandad y la solidaridad estarán muy presentes», añade Marian Egaña.





