PREMIOS
El Círculo Logroñés acogió en la noche del viernes la fiesta en la que se procedió al sorteo de regalos. Entre ellos destacaba elementos de mobiliario para cocina y baño; un premio de 1.000 euros para la luna de miel; un ramo de flores nupcial; distintas sesiones fotográficas; y maquillaje para los novios. Unas doscientas parejas habían enviado miles de cartas para optar a los premios. Como es lógico, quien más sobres había mandado, más posibilidades tenía de ganar.
La gala, que al tener entrada libre contó también con presencia de solteros y casados que ya habían cumplido las bodas de oro, comenzó con la actuación musical del grupo 'A-68', que tocó varios temas en directo.
Trajes, ramos y arras
Después llegó el turno de los desfiles. En primer lugar, por la pasarela del Círculo Logroñés desfilaron los pequeños de la casa con arras, de Nilda Mayo. Luego tocó el turno de los trajes nupciales. En concreto, se celebraron cuatro desfiles, dos de novios y dos de novias, con el objetivo de que las parejas presentes pudieran observar los últimos diseños de Chantilly y Valero. Entre el respetable, alguna novia lucía visiblemente emocionada.
Por último, otro grupo de niños desfiló con ramos de flores. Fue una de las novedades de la noche. No eran ramos tradicionales, eran 'estabilizados': flores naturales con tratamientos especiales que les permiten perdurar en el tiempo. Y es que su artífice, Pilar Alonso, ha conseguido, por ejemplo, que una pueda guardar su ramo de flores de por vida o incluso que una chica se pueda casar con el mismo ramo de flores que utilizó su madre.
Tras los desfiles, llegó el sorteo. Hubo alguna pareja cuyo sobre salió dos veces, pero sólo se recibía el primer regalo. El dinero para la luna de miel y el mobiliario para la cocina y el baño fueron los regalos más aplaudidos. Los agraciados: Manuel Pérez y Silvia Latorre; Luis Bazo y Raquel Barco; y Fernando Sañudo y Naiara Bermejo, respectivamente.
Una vez terminado el sorteo, se celebró un lunch entre los asistentes. Por la pasarela del Círculo, los niños de las arras bailaban al son de la música. Cada vez quedaban menos novios. Ya tenían sus regalos.





