
Sepinum, reconoce en su documento, advierte de la notable competencia que existe hoy por hoy en el segmento del enoturismo, asume que Haro se integra de forma decidida en este mercado creciente con cierto retraso. No obstante, y en consecuencia, apuesta por reforzar, con cierto grado de imaginación, los recursos propios del municipio que considera, en cualquier caso, su principal atractivo al tratarse de elementos «singulares y únicos».
Con todo, recoge el informe en sus primeras páginas, el desarrollo de este programa de actuaciones debería efectuarse «pegados al suelo» y asegurándose la participación directa de todos los organismos y agentes sociales implicados en el esfuerzo. Con cierta actitud, viene a plantear en negrilla, «paciente» y una enorme dosis de «prudencia».
Al fin y al cabo, remarca la declaración de intenciones que se recoge en el proyecto, el objetivo final es convertir a Haro en «símbolo y referencia del destino Rioja, papel ya asumido en tiempos no muy lejanos, y que sin duda tiene que volver a jugar en la actualidad» mostrándose para ello en el mercado turístico internacional como un producto de «conjunto».





