
El Consistorio trabaja desde hace más de un año en el proyecto de reordenación de este nudo en el que confluyen cuatro carreteras: las avenidas de Algorta, Neguri y Leioa, y la calle Atxekolandeta. Se trata, en primer lugar, de agilizar el paso de vehículos por el cruce, dado que su eje principal -Algortako Etorbidea- soporta diariamente el paso de más de 8.600 vehículos. La rotonda también pretende servir para tranquilizar el tráfico. Hasta ahora, esta vía principal no contaba con ningún sistema que obligara a los conductores a respetar el límte establecido, una infracción muy habitual en la zona tal y como revelan habitualmente los controles de velocidad de la Policía local. No es por casualidad que este punto esté especialmente vigilado.
Más seguridad
La nueva rotonda pretende, además, que la intersección sea más segura. El cruce de las cuatro vías crea un nudo con graves problemas de visibilidad. De hecho, es uno de los puntos del municipio donde más accidentes de chapa se producen, pese a estar regulado por nueve semáforos, un stop y varios ceda el paso. Ahora, toda esta señalización desaparecerá y la glorieta deberá autorregular el paso de vehículos. Las obras comenzarán a principios de mayo y se prolongarán al menos durante tres meses, con lo que será inaugurada en pleno verano. El coste será más asequible de lo previsto para las arcas municipales, ya que la constructora ha recortado en cerca de 90.000 euros el presupuesto inicial.
De todos modos, la elección de la empresa no ha tenido tanto que ver con motivos económicos como con el hecho de que el diseño de este proyecto fuese « el que menos cortes de tráfico requería», según explica a EL CORREO el concejal de Urbanismo, Joseba Arregi. Los cierres parciales de la calzada, de los que el Ayuntamiento informará en cada momento, se realizarán por fases. Dada la afluencia de vehículos que registra la zona, acotar drásticamente el tráfico hubiera generado fuertes embotellamientos. El proyecto contempla una rotonda de 19 metros y medio de diámetro que resuelve los movimientos circulatorios. Los peatones tendrán aceras de dos metros de ancho y pasos elevados para facilitar el tránsito.






