
El presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, debía encargarse de dar al interruptor definitivo. Delegó en el último momento en un niño del pueblo, Víctor, «porque a bien seguro me da mil vueltas en temas de tecnología», apuntó con humildad. Los que esperaban un cortocircuito se quedaron con las ganas. Se vio la TDT. La imagen no se congeló ni un instante. El experimento resultó. Y ante los ojos de los congregados desfilaron, una secuencia detrás de otra, rostros conocidos de la pequeña pantalla que felicitaron a los fonsagradinos «por haber hecho historia». Era la primera vez que algunos veían a Pedro Piqueras (Telecinco), a Buenafuente (La Sexta), a Susanna Griso (Antena 3) y a Pablo Motos (Cuatro).
A las afueras del recinto, el mercadillo del pueblo no dejó de funcionar. Lo mismo se vendieron navajas de la vecina Taramundi que empanadas de bonito y ternera gallega. Era fácil adivinar el plan: comer bien y ver la tele.







