Pues lo siento, pero no puedo responder a su pregunta. No conozco las causas de su desaparición, que yo también lamento porque daban categoría al sacerdote durante la misa -como el escudero realza la figura del caballero- y su campanilla daba también solemnidad a la Consagración, a la que asistíamos postrados de rodillas. Hoy en cambio, transcurre sin pena ni gloria y con todos los fieles de pie salvo contadas excepciones. Entre ellas la mía.
Pero ya que ha salido a relucir el tema de los monaguillos voy a ofrecer mi teoría personal. Creo que su desaparición es consecuencia del progreso que afecta a todas las actividades de la vida y entre ellas está sin duda la religiosa. Y por las mismas causas han desaparecido también otras dos profesiones infantiles: la del 'pasti' y la del 'pinche'. Las explico para conocimiento de los lectores que por su edad no llegaron a conocerlas.
'Pasti' es la abreviatura de la palabra pastillero, que daba nombre a la actividad de aquellos chavales que, con su uniforme y su caja colgada al cuello, recorrían el patio de butacas de los antiguos cines con su clásico pregón: «Pastillas de café y leche». Caramelos que los espectadores comprábamos para endulzar la visión de la película. Hoy las pastillas de café y leche de la popular viuda de Solano de Logroño han sido sustituidas por palomitas de maíz que los espectadores jóvenes consumen por kilos. Un negocio mas de la dichosa sociedad de consumo.
La tercera profesión infantil que ha desaparecido es la del 'pinche', nombre que designaba a aquellos chavales que trabajaban en las antiguas tiendas de ultramarinos, y que con su cesta al hombro, se encargaban de repartir los pedidos de comestibles a domicilio. Aquellos chavales, con su blusa y su novela del oeste en la mano, eran muy populares. Otra actividad que el cambio comercial, la aparición de los supermercados y el dichoso progreso ha relegado al acogedor museo de los recuerdos populares.




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