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Los grifos de Bilbao, bajo presión
Un ejército de operarios inicia con éxito la renovación de la red principal de aguas, pero prevé «una semana crucial» para el funcionamiento del suministro

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Los grifos de Bilbao, bajo presión
Nueva tubería del depósito, con Bilbao al fondo. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO DE M. BARTOLOMÉ, M. ATRIO Y F. GÓMEZ
Con las barras de pan bajo el brazo recién adquiridas en el horno de elaboración artesanal Gordóniz, degustando los vermús del bar Los Hermanos y la cafetería Biarritz... Los vecinos de Rekalde se entregaron ayer a las ocupaciones propias de las mañanas dominicales. Pero el barrio era otro. Amaneció lleno de tajos y zanjas, sonoras excavadoras rompiendo el sueño a más de uno... y bajo una presión que se palpaba en el ambiente. Un ejército de operarios y técnicos, además del 'núcleo fuerte' del Ayuntamiento de Bilbao, liderado por el alcalde, Iñaki Azkuna, estuvo pendiente 'in situ' de lo que sucedía -y siguió sucediendo hasta altas horas de la pasada madrugada- en Rekalde.

Porque de lo que pasara -«aunque lo mejor es que no sucediera nada; nada anormal se entiende», corrigió José Luis Sabas, delegado de Obras y Servicios, a pie de obra- dependía la vida no ya del barrio, sino de una gran parte de la ciudad; y sobre todo, de que 150.000 habitantes pudiesen disfrutar de algo que se echa aún más en falta cuando «no llega»: el agua.

La culminación de la renovación de la principal tubería de abastecimiento que surte al 67% de los ciudadanos de Bilbao es una larga obra. Por la longitud de las canalizaciones que discurren bajo el subsuelo de uno de los barrios más populosos de la villa y la duración del proyecto. El Consistorio lleva invertidos catorce años. Y ayer tocaba empezar a rematarlo, aunque el plan se concretará definitivamente con el vaciado y restauración integral del depósito de Elejabarri.

Ayer se trataba de empalmar las nuevas conducciones instaladas entre las calles Gordóniz y Altube al resto de la red de suministro. Un asunto de enorme y compleja envergadura que, curiosamente, debía resolverse en un palmo de terreno. Concretamente, en los apenas cien metros que separan las arterias de Ciudadela y Biarritz.

Con dos pendientes en los lóbulos de sus orejas y otros tantos piercings de oro colgando de su ceja derecha, el jefe de obra se desgañitó en el punto más delicado de la intervención, el codo de Gordóniz y Biarritz: «Dale p'atrás, p'atrás, p'atrás'. Baja, baja más, y saca más (tierra) de ahí... Dale, dale fuerte. Sí, sí, sí», gritó al operario que manejaba el brazo de la excavadora.

Desde la madrugada

Azkuna, Sabas, Eduardo Maíz, edil de Seguridad Ciudadana, Andoni Aldekoa... Todos siguieron atentos «la faena» durante parte de la mañana. «Aquí estamos todos los ingenieros», bromeó el alcalde ante un nutrido grupo de vecinos. «Y me he podido duchar en casa porque tenía agua», les recordó. Como la inmensa mayoría de los residentes de Rekalde, pero no todos. Aunque los trabajos arrancaron a las siete de la madrugada con el cambio de circulación del fluido del agua para poder operar en la red, los problemas aparecieron dos horas después. La prevista bajada de presión afectó a tres zonas de Rekalde: Mendipe, Grupo Tolosa y La Paz. En total, 150 personas de los pisos más altos se quedaron sin suministro. Por causas ajenas a estas obras, la rotura en una vieja acometida dejó también sin agua a un bloque de la calle Luzarra, en Deusto.

Al cierre de esta edición, fueron los únicos contratiempos ocurridos en una jornada vivida bajo presión. Sin embargo, Sabas seguía «sin echar las campanas al vuelo», pese a culminar con éxito la primera fase del plan. El «momento más crítico», insistió en repetidas ocasiones, debería producirse en la recta final de la operación, entre las dos y cuatro de la madrugada. «Es cuando hay riesgo de golpes de ariete y la posibilidad de que se rompan algunas tuberías al retomarse la circulación normal del fluido del agua». Los técnicos advirtieron además de que la ciudad se enfrenta desde hoy a una semana «crucial y delicada» en el funcionamiento de la renovada red. En principio, los vecinos podrán echar mano hoy del grifo sin restricciones.
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